UN QUIPU CONTEMPORÁNEO ATRAVIESA EL CASTELLO DI RIVOLI
La artista chilena Cecilia Vicuña despliega una intervención que vincula prácticas ancestrales, ecología y memoria compartida.
Castello di Rivoli Museo d’Arte Contemporanea (Torino, Italia) presenta el 29 de abril Cecilia Vicuña – El glaciar ido, la primera exposición individual de la artista en un museo italiano. Nacida en Santiago de Chile en 1948 y actualmente radicada en Nueva York, Cecilia Vicuña es artista, poeta y activista. De enfoque feminista y ecológico, su trabajo se centra en cuestiones vinculadas a la defensa de la democracia, la libertad de expresión y prácticas decoloniales orientadas a la protección del patrimonio cultural de los pueblos indígenas.
Performance, poesía, dibujo, pintura, video e instalaciones—que van de lo mínimo a lo monumental—conforman su universo artístico. El concepto de precariedad atraviesa la obra de Vicuña, quien desde la década de 1960 acuñó el término “Arte Precario”. Al promover una terminología y una práctica libres de legados coloniales, su trabajo incluye proyectos efímeros y participativos, a menudo realizados con pequeños restos y materiales encontrados, en diálogo creativo con los lugares y las comunidades que encuentra.
La exposición en el Castello, curada por Marcella Beccaria y abierta hasta el 20 de septiembre de 2026, consiste en una nueva comisión concebida por Vicuña para la Manica Lunga. Diseñada específicamente para los espacios longitudinales del edificio, la obra es concebida por la artista como un quipu acostado, una instalación horizontal suspendida a múltiples alturas. Propios de las antiguas civilizaciones andinas, los quipus (nudos en lengua quechua) son una forma ancestral de escritura compuesta por cuerdas anudadas utilizadas como sistema de registro de información, incluyendo datos histórico-narrativos, administrativos o astronómicos. Al hacer referencia directa a este tipo de artefacto, los quipus contemporáneos de Vicuña se convierten en instalaciones ambientales inmersivas que atraviesan el espacio y el tiempo. Para crearlos, la artista privilegia lana cruda, sin procesar, que desenrolla y ensambla, produciendo impactantes arquitecturas aéreas.
-
Cecilia Vicuña. Canoa de luz (Canoa di luce), 2000, installation view, Quotidiana, Casa del Conte Verde, Rivoli-Torino, Castello di Rivoli Museo d'Arte Contemporanea, Rivoli-Torino
En la Manica Lunga del Castello, el nuevo quipu funcionará como una presencia evocadora que sugiere el paso del tiempo—tanto humano como geológico—, el movimiento de elementos naturales como el viento y el agua, y la transitoriedad de la presencia humana en relación con el entorno. La artista propone que las comunidades locales contribuyan recolectando pequeños materiales naturales residuales—como fragmentos de madera, piedras, conchas, plumas u otros elementos—de cursos y cuerpos de agua cercanos, incluyendo el Dora Riparia y los lagos de Avigliana.
La naturaleza participativa del quipu es un elemento fundamental que permite que la obra se convierta en un “tejedor” de personas y lugares. La relación con el agua es buscada por Vicuña como memoria de los antiguos glaciares, hoy extinguidos, que alguna vez dominaron el paisaje del Valle di Susa, donde se ubica el Castello.
La exposición incluirá obras en video, incorporando al proyecto imágenes, sonidos y cantos que han sido parte integral de la práctica de la artista desde sus inicios. En reconocimiento al rol de Vicuña en el campo de la poesía, la muestra presentará nuevas composiciones poéticas escritas específicamente por la artista. La exposición estará acompañada por una nueva publicación.
Esta exposición marca un importante regreso de Vicuña al Castello, la institución que presentó por primera vez su trabajo en Italia en el año 2000 como parte de la exposición colectiva Quotidiana.

