"CEDICIÓN" DE ALFREDO COLOMA: UNA INTERVENCIÓN EPISTEMOLÓGICA EN LA BOLIVIA PLURINACIONAL
Parte 1
“A la distancia (residiendo en Europa), veía otra Bolivia a través de cómo se estaba (auto)representando por las redes sociales y los medios de prensa, y consumía imágenes hechas en el país que no entraban en la esfera de “lo cultural”, pero que en mí criterio mostraban una complejidad mucho más rica. Los proyectos de Cedición partieron de estas colecciones de imágenes, o de textos y representaciones que no eran oficiales, por así decir”. (Coloma, 2025).
1. Los hitos de la exposición
Presentada inicialmente en el Centro Cultural de España (CCELP) en La Paz (2023–24) y posteriormente en Nube Galería, Santa Cruz (2025), Cedición es una de las intervenciones más incisivas del arte contemporáneo boliviano reciente. Habiendo sido beneficiada por un programa de apoyo a la producción en artes visuales del CCELP, esta exposición de Coloma desplegada en tres salas contiguas, generó un dispositivo visual que interpela a los lenguajes del poder estatal y sus gramáticas simbólicas.
Su presentación justo en el tiempo de elecciones de nuevo gobierno en Bolivia, el año pasado, hicieron que se potenciara más aún su crítica lectura del Estado Plurinacional y sus efectos en la instrumentalización de la imagen o el extractivismo étnico que señala. En lugar de inscribirse en la estetización folclorizante del ‘indio estatal’ —tan frecuente en el imaginario plurinacional—, Cedición operó como una crítica a las formas andinocéntricas de representación que monopolizaron la iconografía política boliviana durante las últimas dos décadas.
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Alfredo Coloma: Cedición, Nube Galería
- Alfredo Coloma (La Paz, 1984), artista boliviano con maestrías en artes visuales de HEAD–Genève (Suiza) y ENSP–Arles (Francia), enfatiza en su obra la interrogación a la representación de "lo boliviano" y los símbolos que definen la identidad cultural a través de discursos oficiales. Sus exposiciones recientes incluyen Cedición (bis) y Fin de Ciclo, donde utiliza imágenes mediadas (a menudo encontradas en Internet) como base para sus proyectos artísticos, explorando arquetipos visuales bolivianos.
- Contexto de la producción: El artista comentó que la mayor parte de esta exposición fue pensada y trabajada desde el 2015, todavía cuando hacía sus estudios superiores en Europa. Cedición proviene de aquellos años de mantenerse conectado con Bolivia a través de las noticias por internet y redes sociales, tiempo en el cual fue coleccionando imágenes, fotografías de prensa, memes y otros, que fueron la base documental para plantear otra percepción de lo boliviano. Apuntaba a un imaginario mucho más rico y complejo que el que exportó el discurso oficial del gobierno del MAS bajo la estética del Plurinacionalismo, promotora de la estetización folclorizante del “indio estatal” y una retórica de lo ancestral incoherente con las acciones reales de la gestión.
- El contexto político: Significativamente, Cedición se presentó en Santa Cruz de la Sierra poco después de la primera derrota electoral del MAS en Bolivia (agosto 2025), lo que marcó un fin de ciclo (al menos en apariencia), y un momento de transición para el país. Este contexto de quiebre potenció y amplió las posibilidades de lectura de la exposición. Recordemos que la narrativa socialista, pero con modelo estatista y nacional-desarrollista de los gobiernos del MAS, estuvieron en el poder durante diez y nueve años; marcó una época en Bolivia que alteró profundamente el orden político, simbólico y social del país. Esas dos décadas fueron el marco de visibilidad en el que nació, se produjo y llegó a las salas, la muestra Cedición de Alfredo Coloma.
- El encuentro: Conocí a Alfredo hace tres años en ocasión del estreno de la exposición en La Paz (2023). Desde entonces tuvimos varias largas conversaciones sobre su obra y el lugar que ocupaba Cedición al interior del régimen de visibilidad y de enunciación que se vivía en Bolivia en el campo de las artes en general. Pude acceder a la amplia documentación sistematizada que el artista generó sobre la exposición, además de los pormenores de cada uno de los proyectos que se integraron en la muestra, a modo de ejes de trabajo que él continúa explorando. Finalmente, con la exposición en Santa Cruz este año, la vocación problematizadora de Cedición quedó resaltada, con obras que muestran una Bolivia más real en el ojo cotidiano, contradiciendo la imagen inventada de país desde el partido hegemónico, que fue financiada con propaganda estatal y abundante uso de la retórica oficialista.
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Alfredo Coloma: Cedición, Nube Galería
2. El campo de batalla
La exposición Cedición puede entenderse como un contra-movimiento estético frente al régimen de visibilidad instaurado por el Estado Plurinacional boliviano. El régimen doctrinario del Plurinacionalismo saturó la iconografía del espacio público en forma de murales, gigantografías, afiches, tipologías de color, vestimentas, gestos corporales, consignas, además de manipulación informativa por los medios estatales; al mismo tiempo, fue impuesta como criterio para elegir a quienes podían representar las artes visuales del país en plataformas internacionales como la Bienal de Venecia. Lo grave es que no fue una estética hegemónica cuyo único objetivo era decorar o alegrar el espacio, sino que pretendía producir un sujeto político (el sujeto plurinacional), fabricando un relato indigenista idealizado.
Lo que constituyó este régimen de visibilidad fue una iconografía y retórica altamente controlada, que tiene paralelos con la lógica planteada en la novela distópica de George Orwell, 1984. Por lo menos a nivel de monopolio de símbolos (whipala, chakana, ritualidad andina…), la iconografía andina omnipresente, el control del relato histórico (la larga opresión colonial hasta el primer presidente indígena), la repetición de palabras totémicas a nivel doctrinario (proceso de cambio, descolonización, plurinacionalidad…), y la imagen idealizada de un sujeto moralmente superior: el indígena estatal. Ya lo dijo bien Orwell, “quien controla el pasado controla el presente, quien controla el presente controla el futuro”.
Frente a esta saturación iconográfica, Coloma despliega en Cedición un lenguaje visual fragmentario, oblicuo y con fuertes dosis de ironía, a fin de desactivar los dispositivos retóricos del Plurinacionalismo, pero desde dentro, haciendo uso de sus mismos recursos y operaciones simbólicas. La estrategia que aplicó para ejercitar esta intervención, fue la visibilidad institucional de la sala expositiva de arte, en su caso, de dos instituciones privadas, independientes del Estado boliviano: Centro de la Cultura de España y Kiosko Galería.
No es casual que Coloma, en una de sus obras, hiciera un guiño a otra novela de Orwell, Rebelión en la granja. La presentó a modo de libro de artista, consistió en un libro diseñado por afuera pero imposible de hojearse, que titulaba Uywa Yapuchaña (2023), y se decía que era la mencionada novela de Orwell, pero escrita en aymara. El trasfondo de Uywa Yapuchaña es una crítica a la obra de otro artista boliviano, planteado así por Coloma:
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Alfredo Coloma, Uywa Yapuchaña (2023)
“es una sátira del libro realizado por el fotógrafo boliviano River Claure, que traduce del francés al aymara el libro El principito, un clásico de la “literatura universal”. La ironía radicaba en que esta lengua mayoritariamente oral, es hablada por un porcentaje muy reducido de la población, que sería el que hipotéticamente podría leer el libro. El libro de Claure, y en particular las imágenes que realizó para ilustrarlo son, en mi opinión, el mejor ejemplo del extractivismo étnico y la (auto) exotización de la estética y la cultura aymara, ya que Claure se auto identifica como Aymara”. (Coloma, 2023).
Coloma se refiere a un trabajo de Claure en el que propuso el viaje imaginario del Principito de Antoine de Saint-Exupéry hasta la Cordillera de los Andes. La literata Alba Balderrama describió así en un artículo la propuesta de Claure:
“el Principito sigue viajando y ha llegado a este mundo plano y boliviano. Con el personaje de Saint-Exupéry, Claure nos presenta un nuevo mundo imaginario, enriquecido con la iconografía popular del altiplano: trenzas con rosas, ovejas pintadas por los rituales andinos, ponchos de lana y un hermoso niño moreno, nuestro Principito”. (Balderrama, 2024).
Como hemos mencionado, Claure fue invitado como representante boliviano a la Bienal de Venecia 2024, titulada “Extranjeros por todas partes”, además de haber participado en otros festivales internacionales. En el proyecto fotográfico de Claure titulado Warawar Wawa, se encuentra la imagen de un hombre vestido con un poncho andino, portando además un casco de realidad virtual, contrastando la última tecnología con el entorno rural de los Andes.
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Alfredo Coloma: Cedición, Nube Galería
Coloma considera este tipo de abordajes como extractivismo étnico y exotización, un tipo de operación que se ve mucho en el mundo internacional del arte. Esta toma de posición crítica se mantiene coherente a lo largo de Cedición, lo cual nos permite situar su trabajo en un contra–movimiento en la práctica local de las artes visuales bolivianas. Coloma observa cómo esa estética permeó también a la producción artística en general del país. Por ello tiene necesidad de hacer alusiones al trabajo de otros exponentes del arte contemporáneo boliviano. Sería pues justo decir que Cedición no es únicamente una exposición visual, sino también una intervención epistemológica al interior del régimen de visibilidad que predomina en los espacios de arte bolivianos.
3. El lugar de la enunciación
Metiéndose en el terreno de la parodia, en Cholitrans (2020), Coloma inventa su propio personaje: la “cholita skater trans”. En este video, el artista aparece vestido de pollera y sombrerito blanco; montado en una patineta, aparece en pantalla deslizándose por las calles del barrio de su ciudad. De manera irónica, como en tantas pinturas costumbristas que se ofrecen en el mercado, él posa también de espaldas mirando las montañas de La Paz. No utiliza la imagen de una cholita, o de otro personaje autóctono en su obra, sino que él mismo adopta la vestimenta, algo que satiriza como el cosplay indígena. Es una parodia, sin embargo, a nivel formal es cuidadoso de repetir los patrones de la estética a la que alude, en este caso a la de videos de skate filmada para redes sociales. A nivel de la palabra, se escucha la voz del artista en off, burlándose también del discurso que suele acompañar a este tipo de visibilidad superficial de lo indígena:
“este personaje nació con el objetivo de concientizar y empoderar, sobre todo a las nuevas generaciones…”, “una de las metas del personaje es dar a conocer nuestra verdadera cultura”; “me interesa explorar nuestra ritualidad y ancestralidad”; “esta es mi forma de apoyar a las luchas contra el patriarcado…”. (Coloma, 2023).
De este modo, caminando la muestra se va apreciando que Cedición es una suerte de inventario de observaciones críticas. Pero no efectúa su crítica desde un afuera, ni desde una ideología antagónica, sino que lo hace desde dentro de las condiciones materiales que instaló ese régimen de visibilidad estatal: el discurso de lo pluri-multi-incluyente-diverso-cultural, que el artista evidenciará como idealista y productor de una verdad visual distorsionadora, al servicio de los poderes.
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Alfredo Coloma, Cholitrans (2020)
Es muy probable que alguien suelte una carcajada repentina al recorrer esta exposición, lo cual será una buena señal del tipo de experiencia que invita a vivir Coloma, cargado de un denso sentido del humor. Volviendo a Cholitrans, Coloma plantea aquí que lo “ancestral” no es un significado fijo, sino un significante flotante que se instrumentaliza según la necesidad del momento. Por tanto, evidencia lo indígena ya no como una identidad, sino como un efecto de superficie replicable para ganar visibilidad en redes. Una potente crítica a las políticas de lo identitario que predominaron en el régimen socialista como “Plurinacionalismo”.
Pero ésta no es una exposición centrada únicamente en la carga simbólica de lo indígena, sino que se rebela contra el clima de lo identitario que permeó incluso la práctica de las artes en Bolivia. Nos referimos al encasillamiento para la práctica artística que significa la asignación identitaria. De ese encorsetamiento, Coloma no se evade, sino que lo incluye en su auto examinación y luego lo usa como recurso en sus obras hasta llevarlo al extremo absurdo.
“Para mí el quien hace, para quien hace, son preguntas básicas que me hago: para qué estoy haciendo esto, de dónde vengo, qué posibilidades tengo de hablar de esto o lo otro, siempre intento problematizar con eso, creo que en nuestro medio no se hace lo suficiente”. (Coloma, 2025).
Este deseo de manifestar una búsqueda sincera y exhaustiva, nos hará ver en Cedición alusiones a la autobiografía del artista, como parte de la materia prima, más allá de limitarse a ser el sujeto hacedor. Por ello, cobrará atención el barrio donde vivió su infancia y fue criado, en Achumani, Zona Sur de La Paz, una de las más pudientes de la ciudad. En el proyecto "Achumani Aesthetics", el artista realiza una especie de declaración del lugar de enunciación de su práctica; explora sobre sus propias condiciones materiales, su pertenencia a la clase media, las expectativas de esta clase, y evidencia en esta obra los puntos ciegos de la mirada, lo que no es tan bonito y no responde al estereotipo de la Zona Sur. "Achumani Aesthetics" muestra a su barrio en clave de estética ruralista/popular, la misma que parece ser el acostumbrado "paisaje boliviano".

