DEL CONOCIMIENTO Y LO ORGÁNICO: NEBRASKA FLORES EN PONCE+ROBLES
Nebraska Flores convierte libros en desuso en instalaciones de carácter orgánico inspiradas en las organizaciones naturales. La intervención en Ponce+Robles propone una relectura del lenguaje como espacio de cohabitación afectiva entre materia, cuerpo y conocimiento.
Ponce+Robles acoge Una palabra, un nido, una cueva, una intervención de Nebraska Flores (Quito, Ecuador, 1999) que se presenta como parte del programa LAB 20/30, un proyecto experimental del espacio madrileño que tiene como objetivo dar visibilidad y acompañamiento a la creación artística emergente.
La propuesta presentada, comisariada por Sara Coriat, anima a una relectura del lenguaje para adentrarse en las posibilidades de cohabitación con el mismo. Desde una concepción eminentemente orgánica, la artista plantea el desarrollo de instalaciones que se apoderan de la sala. A partir de libros descartados, olvidados o de segunda mano, la ecuatoriana les otorga una segunda vida que se materializa en una nueva forma. La recuperación y la manipulación del material transforma su esencia y la convierte en paralelismos de carácter natural.
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Nebraska Flores: Una palabra, un nido, una cueva, en Ponce+Robles
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Nebraska Flores: Una palabra, un nido, una cueva, en Ponce+Robles
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Nebraska Flores: Una palabra, un nido, una cueva, en Ponce+Robles
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Nebraska Flores: Una palabra, un nido, una cueva, en Ponce+Robles
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Nebraska Flores: Una palabra, un nido, una cueva, en Ponce+Robles
Las palabras del libro, y el conocimiento presupuesto e implícito que conllevan, se traducen en organismos de vida. El resultado, similar a la de las estructuras de las colmenas o de los micelios, aboga e invita a una reflexión sobre los comportamientos de cohabitación entre las especies desde un punto de vista más cercano a lo afectivo.
Su desarrollo en las paredes y espacio de las salas bajas de la galería se pliega a ese funcionamiento orgánico, a la vez que el público es invitado a esa interacción, quizá más contemplativa, con un ecosistema que invade sensorial y conceptualmente. Al final, el espectador formará parte de ese nuevo entorno con el que tendrá que elegir cómo relacionarse desde lo sensorial y lo material.
Nebraska Flores. Una palabra, un nido, una cueva puede verse hasta el 10 de marzo en Ponce+Robles, Alameda, 5, Madrid (España).

