LA TRANSFORMACIÓN ESTÉTICA DE LO FUNCIONAL: REINOSO EN EL MNAC
La vida se mueve se adentra en la práctica artística más reconocible de Pablo Reinoso: la transformación de objetos cotidianos en obras escultóricas se adentra en la fragilidad de lo existencial en su diálogo con el espacio y el surrealismo.
El Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD) acoge La vida se mueve, la primera individual dedicada al trabajo de Pablo Reinoso (Buenos Aires, Argentina, 1955). Comisariada por José Jiménez, la exposición conforma, de manera muy representativa, un amplio y significativo recorrido del trabajo del artista, especialmente en el ámbito de su práctica interdisciplinar entre el arte y el diseño.
A través de la exposición de piezas singulares que marcan algunas de las líneas estéticas fundamentales del francoargentino, la muestra invita a la observación, casi de carácter semiótico, de obras que representan objetos cotidianos que han sido despojados de su función original tras una manipulación conceptual.
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Pablo Reinoso en MNAC. Foto de Álvaro de Benito
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Pablo Reinoso en MNAC. Foto de Álvaro de Benito
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Pablo Reinoso en MNAC. Foto de Álvaro de Benito
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Pablo Reinoso en MNAC. Foto de Álvaro de Benito
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Pablo Reinoso en MNAC. Foto de Álvaro de Benito
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Pablo Reinoso en MNAC. Foto de Álvaro de Benito
Desde el eje central de las artes decorativas, el recorrido permite reconstruir la exploración y el resultado del alejar la practicidad para convertir ese movimiento en un generador creativo. El juego de líneas, llenos y vacíos se convierte así en la vertebración de una práctica de corte poético que conecta la visión del artista con la misión del museo, resaltándolo con la creación específica de algunas piezas para la ocasión y siempre con el dinamismo de fondo.
El empleo de muebles y aperos se combina con el de las formas y ciertos planos físicos, como la funcionalidad estética del aire, para abrir el abanico de posibilidades conceptuales y materiales. Es decir, mobiliario que se desborda en su inutilidad, herramientas transformadas y capadas de cualquier uso resaltan esa prerrogativa de lo decorativo.
Las sillas y bancos spaghetti, estructuras de madera que cobran vida en su expansión y recalan en los ecos del surrealismo, vertebran esa visión junto con los respirantes, instalaciones que invitan a reflexionar sobre la fragilidad de lo corpóreo desde lo existencial. La instalación Incendios, maderas que con su morfología se convierten en llamas, se debaten en ese cruce de lo imposible.
Pablo Reinoso. La vida se mueve puede verse hasta el 15 de marzo en el Museo Nacional de Artes Decorativas, Montalbán, 12, Madrid (España).

