VISIONES SOBRE EL ORO COMO SÍMBOLO DE PODER, EN BLANCA BERLÍN
Por Álvaro de Benito
La muestra colectiva cuenta con la participación de Cecilia Predes y Luis González Palma, una visión necesaria desde la perspectiva latinoamericana sobre lo áureo como señal de riqueza y trascendencia temporal.
Áurea. Nada áureo puede permanecer es la muestra colectiva que reúne en Blanca Berlín la obra de cinco artistas que proponen una conversación desde distintos ángulos sobre el oro como símbolo de poder, fuerza y trascendencia. En sus producciones, realizadas a través de diversas técnicas y materiales, se atisba la reflexión sobre la fragilidad de lo material y analiza, desde un punto de vista estético, pero también altamente crítico, la fascinación por lo áureo y su impacto social y político en la historia.
Luis González Palma (Ciudad de Guatemala, Guatemala, 1957) rescata la concepción del oro como un material con alta carga simbólica, con la capacidad de alumbrar lo interior y lo espiritual. En sus series, el artista sugiere, desde una mirada que abarca el espacio, la tradición precolombina y el barroco guatemalteco, un elemento sagrado con el que establece un relación entre la memoria, la identidad y lo trascendente.
En la propuesta de Cecilia Paredes (Lima, Perú, 1950), el oro evoca su capacidad material y gestual de recuperación. Desde un lenguaje estéticamente ligado al textil, el metal se incorpora a bordados de seda antiguos como un elemento instrumental y con carga conceptual: no solo es una herramienta de reparación, sino que, además, dignifica el objeto olvidado y estropeado por el paso del tiempo. Así, la nostalgia cubre la necesidad de retener una memoria que se resiste a ser frágil.
Por su parte, Castro Prieto (Madrid, España, 1958), Isabel Muñoz (Barcelona, España, 1951) y Bohnchang Koo (Seúl, Corea del Sur, 1953) abordan el oro como símbolo de supremacía y control, pero resaltando cierta caducidad perceptible. Capturando fotográficamente la esencia de materiales como el vidrio, el metal e, incluso, lo orgánico, los artistas reflexionan sobre la fragilidad de lo material y la volatilidad vital, aludiendo a aquellas personas que en su afán y relación con el oro han desaparecido, aunque el metal persiste en su simbología.
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ÁUREA. Bohnchang Koo. KR 52, Gold, 2023. Blanca Berlín
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ÁUREA. Bohnchang Koo. PE 013, Inca Gold, 2016. Blanca Berlín
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ÁUREA. Castro Prieto. Atlas con insectos y frutas, 2017
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ÁUREA. Castro Prieto. Naturaleza muerta con hortensias y granadas, 2019
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ÁUREA. Cecilia Paredes. ST, 2025
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ÁUREA. Isabel Muñoz. Japón, 2019
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ÁUREA. Isabel Muñoz. Los españoles, 2020
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ÁUREA. Luis González Palma. Como un secreto se seduce a si mismo, 2014
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ÁUREA. Luis González Palma. Murmuran los recuerdos, 2018
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Áurea. Nada áureo puede permanecer
Áurea. Nada áureo puede permanecer puede verse hasta el 7 de marzo en Galería Blanca Berlín, Limón, 28, Madrid (España).

