PINTA Sud ASU 2023 – EN DIÁLOGO CON AIMÉ IGLESIAS LUKIN

Por Clara Zaefferer

Aimé Iglesias Lukin es historiadora del arte y curadora. Nacida y criada en Buenos Aires, ha vivido en Nueva York desde 2011. Obtuvo su doctorado en historia del arte de la Universidad Rutgers, titulado “This Must Be the Place: Latin American Artists in New York 1965–1975”, "Este debe ser el lugar: Artistas latinoamericanos en Nueva York 1965-1975", el cual se convirtió en una exhibición en Américas Society en 2021.

PINTA Sud ASU 2023 – EN DIÁLOGO CON AIMÉ IGLESIAS LUKIN

Sus escritos han sido presentados en conferencias a nivel internacional y publicados por prestigiosos museos y revistas académicas, incluyendo el New Museum, el Museo de Arte Moderno y el Museo Guggenheim. Ha curado exposiciones de manera independiente en museos y centros culturales, y trabajó previamente en el Departamento de Arte Moderno y Contemporáneo del Museo Metropolitano de Arte, el Instituto de Estudios de Arte Latinoamericano y la Fundación Proa en Buenos Aires. Hoy cumple el rol de directora y curadora en jefe de Americas Society.

 

¿Cuál es su visión curatorial para las exposiciones de Artes Visuales en la Americas Society y cómo selecciona las obras y artistas para cada muestra?

 

Americas Society tiene una sala de artes visuales desde su fundación en 1967, cuando se abre el espacio en Park Avenue y la calle 68, y se vuelve el primer espacio dedicado al arte latinoamericano en la historia de Estados Unidos. En ese sentido, se ha configurado como un lugar muy importante y de mucha tradición, y a la vez un lugar donde han pasado muchísimas de las vanguardias a lo largo de los años.

 

Ese es el espíritu que tratamos de rescatar en la programación que estamos haciendo en Americas Society actualmente: cómo combinar ese valor académico, ese lugar en la historia del arte que tiene la institución en sí misma y que han tenido los artistas que por han pasado, con una visión contemporánea y con un programa que realmente muestre la historia a partir de un punto de vista contemporáneo. Cómo actualizarse a la vez que se cuentan historias de distintos períodos. Las exhibiciones en Americas Society, de acuerdo a su misión, deben incluir obras de todo el continente y de todos los periodos de las Américas, con lo cual para nosotros es muy importante también proponer exhibiciones grupales y temáticas que den cuenta de ese diálogo a lo largo del continente, de generar diálogo entre las Américas a nivel geográfico y temporal.

Como curadora en jefa, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta al presentar y promover el arte latinoamericano en un contexto neoyorquino? ¿Cuáles son las oportunidades que encuentra?

 

Si bien Nueva York es una ciudad culturalmente muy cosmopolita y muy abierta, es un desafío muchas veces tener audiencias por la enorme competencia de espacios ofreciendo muestras de arte, y en ese sentido siempre está el objetivo de atraer audiencias nuevas, no sólo las que ya conocen o están interesadas en la cultura latinoamericana, sino expandirse a públicos de distintos orígenes y con distintos intereses. Ese es el mayor desafío que tenemos, cómo lograr que más gente conozca sobre el arte latinoamericano, muchas veces para un público que quizás no conoce la historia y la cultura de la región, que quizás no esté familiarizado con nuestras geografías.

 

¿Cómo cree que las exposiciones y eventos culturales en la Americas Society contribuyen al diálogo intercultural y a la comprensión mutua entre las Américas?

 

No sólo es importante poner a América Latina en diálogo con Estados Unidos, sino también mostrar los muy ricos intercambios interregionales que hay y hubo a lo largo de las Américas. Nuestro continente tiene una historia muy rica y una historia de mucho intercambio cultural, no solo en las artes visuales, sino en la literatura y la música también, donde muchos artistas han viajado dentro del continente a otros países y han generado propuestas artísticas que dan cuenta de ese diálogo.

 

Algo más que para nosotros es importante es explicar que América Latina como geografía cultural, más allá de cómo geografía política, no se acaba en el Río Grande. América Latina llega a Estados Unidos, la población latina en Estados Unidos es muy fuerte: que habla español o consume productos latinos, y que tiene una experiencia de lo latino específica y distintiva pero que está en diálogo con la nuestra, con la de América Latina. Y que hay que también poner esa región en relevancia para poder darles representación cultural y también poner a ese público en diálogo con el resto del continente.

¿Cuáles son algunos de los temas o movimientos artísticos emergentes en el arte latinoamericano contemporáneo que le interesan particularmente? ¿Por qué consideras que son relevantes en el contexto actual?

 

Yo tengo una formación como historiadora del arte, en paralelo a una formación profesional como curadora, pero creo mucho en la importancia de las historias del arte al tiempo de pensar el arte contemporáneo. Entonces, creo que es muy importante que cuando pensamos en arte contemporáneo, resaltemos cómo se informa y cómo dialoga con el arte de sus predecesores. Y me parece muy importante tratar de buscar maneras de presentar a artistas contemporáneos, informando y contando sobre esas fuentes históricas con las que ellos trabajan. El curso temporal es casi tan importante como el geográfico, y creo que eso también es una forma de enriquecer y dar valor a los artistas contemporáneos.

 

"This Must Be the Place" explora el impacto de los artistas latinoamericanos en Nueva York durante un período crucial de la historia del arte. ¿Cuáles fueron las principales contribuciones de estos artistas a la escena artística neoyorquina en ese momento?

 

This Must Be the Place fue un proyecto muy importante para mí a nivel personal porque fueron muchos años de investigación durante mi doctorado, y creo que lo que demostró también fue poner en relevancia una generación que había sido estudiada segmentariamente y no como grupo, y dar cuenta de la riqueza de esa época.

 

Estos artistas pensaron una nueva idea de lo latinoamericano, precisamente por la necesidad de reunirse en la soledad de la migración a la gran metrópolis por “fuera” de América Latina, del mismo modo que había pasado con varios grupos de latinoamericanos en Paris previamente. A la par que Nueva York se configuraba como nuevo centro del arte mundial, y recibía artistas de todo el mundo, los recién llegados de distintos países se reunían en redes de ayuda y solidaridad; y así se redescubrían como parte de una región. Asimismo, muchos de ellos tuvieron roles claves en las neo-vanguardias de los años sesenta y setenta, y al igual que otros migrantes de Asia y Europa tuvieron un rol clave en la renovación de Nueva York como centro cosmopolita de vanguardia. 

 

En su opinión, ¿cómo ha evolucionado el panorama del arte latinoamericano en los últimos años y cuáles son tus perspectivas para su futuro desarrollo?

 

No sé si me animo personalmente a definir la idea de cómo ha evolucionado el panorama del arte latinoamericano porque hay muchos artes latinoamericanos, mucha variedad y mucha riqueza, pero sí creo que en los últimos 5 o 10 años han tomado mucha fuerza movimientos identitarios que antes no tenían lugar y que están empezando a permitir que se promuevan estéticas que antes eran relegadas, particularmente voces indígenas y afro, así enriqueciendo y ampliando las posibilidades de entender la cultura. Es un momento de escuchar y aprender, y de dar lugar a quienes han estudiado y producido estas estéticas por tanto tiempo.

 

¿Qué expectativas tiene sobre los próximos días en Pinta Sud ASU?

 

Estoy enormemente feliz y entusiasmada de estar en Paraguay por primera vez, en un país que antes no había tenido la oportunidad de conocer y del cual admiro mucho su producción cultural, entonces estoy muy entusiasmada por eso y también muy feliz de estar en diálogo con colegas locales y regionales. En particular, y desde mi rol en Americas Society, en los últimos cuatro años me tocó trabajar con la obra de Feliciano Centurión, de quien tuvimos su primera retrospectiva fuera de Sudamérica curada por Gabriel Pérez Barreiro en 2020, y de quien publicamos la primera monografía del artista. Asimismo, en la exposición y libro This Must Be the Place incluimos obras y testimonios de Laura Márquez. Es un pequeño y muy humilde comienzo, y espero que este viaje habilite más posibilidades con artistas de Paraguay con los que trabajar en los próximos años.