EL ARTE LATINOAMERICANO BUSCA UN LUGAR EN FRIEZE LONDON

La cita británica evidencia la creciente presencia del arte contemporáneo latinoamericano, aunque su visibilidad sigue condicionada por las dinámicas comerciales de una feria global y por las políticas culturales locales que contribuyen a configurar de manera pragmática un panorama del arte contemporáneo más cercano a su público. 

octubre 19, 2026
5 min
Álvaro De Benito
Por Álvaro De Benito
EL ARTE LATINOAMERICANO BUSCA UN LUGAR EN FRIEZE LONDON
FRIEZE Londres 2026. Giovanni Fabián Guerrero. Llano

FRIEZE London vuelve a marcar las fechas en el calendario de la actividad de la industria del arte en la capital inglesa, pero también un termómetro fiable de los movimientos del mercado en unas dinámicas que, poco a poco, van haciendo hueco al arte contemporáneo latinoamericano —más allá del brasileño, más ligado tradicionalmente al espacio británico que el del resto de escenas—.

 

En este sentido, cabe subrayar que, mientras FRIEZE y Art Basel compiten por consolidar su liderazgo en el mercado del arte, tanto en términos de influencia como de facturación, el auge del arte latinoamericano parece manifestarse con mayor claridad en ferias más afines, como ARCOmadrid, e incluso en otras citas vinculadas a estas grandes marcas, como FRIEZE New York, donde su presencia y relevancia son especialmente notables.

 

Feria en estado puro

¿Significa esto que la presencia del arte latinoamericano en FRIEZE London ocupa un lugar secundario y carece de verdadero protagonismo en el discurso de la feria? En absoluto, pero es necesario considerar el contexto histórico y geográfico de cada feria internacional y, en segundo lugar, la concepción que cada una desarrolla sobre el papel que debe desempeñar. En la competencia entre las grandes marcas, lo local adquiere un valor particular como espacio de especialización y las ferias de rango medio pueden ofrecer una lectura curatorial más precisa de las particularidades y dinámicas del arte latinoamericano.

 

FRIEZE London sigue un año más consolidando su posición en el mercado a través de sus distintas ediciones y de su idiosincrasia como referente comercial, pero plantea dudas sobre el probable espacio que se reserva a la reflexión. Los programas comisariados o las actuaciones que pueden diferenciar más una feria de otra han abocado a sus espacios a una impersonalidad que es, no obstante, propia de cualquier franquicia.

 

Voces latinoamericanas para reivindicar

 

La edición de este año en Regent’s Park deja varias líneas interesantes en lo que respecta a lo latinoamericano en ese embrollo comercial. Quizá lo más destacable sea, precisamente, las notables propuestas individuales dentro de lo extraordinario. La declaración de intenciones de Studio Lenca (José Campos, La Paz, El Salvador, 1986), residente en el Reino Unido desde hace años, firma Ojalá para el lounge del Deutsche Bank y que replica en la presenciade la británica Carl Freedman. Con su propuesta, el salvadoreño denuncia la precariedad y las consecuencias sociales y personales de la inmigración irregular, manifestando una puesta en escena estéticamente impactante a la par que de reivindicación social, aunque lastre su discurso el entorno financiero en el que se exhibe.

 

En la sección Artist to Artist encontramos un bálsamo con tres propuestas latinoamericanas especialmente relevantes. Desde el comisionado de varios artistas, son ellos los que han promovido una voz más novedosa entre tanta nómina de galería. Jorge González Santos (San Juan, Puerto Rico, 1981), cuyo trabajo fue nominado por la colombiano-coreana Gala Porras-Kim (Bogotá, Colombia, 1984), se explaya en Embajada con la materialidad de los tejidos colaborativos y dibujos teñidos con humo para dibujar una narrativa cultural de la isla.

 

Por su parte, la afrodominicana Eilen Itzel do Espírito Santo, nominada por Firelei Báez (Santiago de los Caballeros, República Dominicana, 1981) y representada por la británica Bolanle, presenta un trabajo multidisciplinar donde pasteles, pinturas y esculturas de arcilla se dan cita para conversar sobre lo físico y lo espiritual desde las religiones afrocaribeñas. Jota Mombaça (Natal, Brasil, 1991), quien hace relativamente poco tuvo una presencia destacada con su individual en Suiza, copa el espacio con MUD/EMBANKMENT, un proyecto para Jaqueline Martins que gira en torno a una pintura abstracta a gran escala donde cerámica y materiales orgánicos, así como su habitual tierra cruda, incitan al espectador a reflexionar sobre los riesgos medioambientales.

Otra de las presencias latinoamericanas más destacadas recae en Andrea Canepa (Lima, Perú, 1980), quien desde su propuesta para CRISIS en la sección Focus acerca al público internacional sus trabajos de investigación social sobre literatura e indigenismo. En su traducción plástica, mosaicos y esculturas móviles presentan la vibración y la rotación como catalizadores de una transmisión cultural que todavía arroja cuestiones sin resolver. La misma sección permite también acercarnos a la obra de Giovanni Fabián Guerrero (Cherán, México, 1993), una impactante producción para Llano que parte del activismo político de la comunidad a la que pertenece y que impacta en su lenguaje impactante de vínculo con lo ancestral y con la naturaleza.

 

Narrativas en la sección general

 

En la sección de galerías, Dalton Paula (Brasilia, Brasil, 1982) presenta una muestra individual en el espacio de Lisson en la que retratos y naturalezas muertas incitan a rescatar de la memoria a figuras históricas no europeas y que han sido erradicadas de la historiografía por las narrativas oficiales. Siguiendo con la generación brasileña de inicios de los 80, la galería Simões de Assis presenta una interesante conversación intergeneracional entre el pintor modernista Miguel Bakun (Marechat Mallet, 1909) y Thalita Hamaoui (São Paulo, Brasil, 1981) en la que, desde un mismo prisma a pesar de la distancia temporal, abordan de manera emocional la transformación de la naturaleza y el paisaje.

 

Fortes D'Aloia & Gabriel apuesta por la pintura de Márcia Falcão (Rio de Janeiro, Brasil, 1985) que, con su serie Camufladas, plantea la resistencia urbana de la mujer en los entornos periféricos con un lenguaje pictórico de gran calado. Por su parte, Casa Triângulo dota de presencia internacional a Fernanda Galvão (São Paulo, Brasil, 1994) con una muestra enfocada pinturas recientes de la artista donde se explora desde la abstracción y las dinámicas de color.

Dentro del panorama de actividad internacional, hay que mencionar a la guatemalteca Proyectos Ultravioleta, fiel a su papel de representación casi diplomática, que despliega Other Ways of Being Together (Otras formas de estar juntos). En esta colectiva, las diferentes técnicas tienen un papel protagonista, casi enciclopédico, y la semiología de los patrones y los símbolos articulan cierta tesis en la representación de su nómina. En la línea de presentación colectiva, la mexicana OMR también se desvela como índice de artistas a seguir tanto en escultura como en pintura.

 

Esta edición de FRIEZE London plantea, pues, hasta qué punto el arte latinoamericano mantiene su capacidad para cuestionar y proponer relatos alternativos dentro de un arte contemporáneo entendido, más que nunca, como un mercado global sujeto a las dinámicas de la demanda y la exposición. No se trata tanto de cuantificar la presencia latinoamericana, sino de valorar su incidencia cualitativa: hasta qué punto las obras y los artistas representados contribuyen a transformar el discurso de la feria o si, por el contrario, terminan integrándose en una narrativa global cuya capacidad de prescripción condiciona su lectura.

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