SOLANGE PESSOA EN SANTANDER: LA MATERIALIDAD COMO ORIGEN DE LO ESPIRITUAL
La exposición de la brasileña en el Centro Botín explora los vínculos entre materia, naturaleza, espiritualidad y arquitectura a través de una obra multidisciplinar que evoca el origen y la transformación como ejes fundamentales de su producción.
La propuesta de Solange Pessoa (Ferros, Brasil, 1961) sitúa la materialidad como una fuente inagotable de lo espiritual. Sus creaciones parecen concebidas como el origen mismo de esa contemplación, en una relación establecida, precisamente, con lo inmaterial. Y no solo por aquello que representan conceptualmente, sino también por su pretensión de transmitir cierta sensibilidad.
Del día o de la noche, la muestra organizada por la Fundación Botín y exhibida en el Centro Botín, en Santander, traza un camino casi retrospectivo por la producción y el ideario de la brasileña, donde la elección y la manifestación de sus elementos, así como su disposición espacial, permiten que la materia trasladada a la forma cobre una fuerza algo abrumadora. Por ello, tanto en el plano estructural como en el simbólico, la exposición funciona como una propuesta artística sólida que responde directamente a un diálogo multidisciplinar.
La relación de la artista con la naturaleza y el entorno, entendidos como fuentes, resulta fundamental para comprender el conjunto de su producción. En su obra se refleja y se plasma el plano físico del territorio y de la cultura para traducirlo en una corporeidad palpitante. Desde el uso ritual del cabello hasta el empleo de la tierra de su estado natal, Minas Gerais, cada elemento responde a una lógica en la que convergen diversas disciplinas y pasajes clave de la historiografía del arte brasileño, estableciendo guiños directos que van desde la arquitectura de Oscar Niemeyer y el sempiterno Barroco hasta las premisas del movimiento antropofágico.
En esta muestra, la primera de Pessoa en España, el propio edificio de la Fundación Botín desempeña un papel esencial y contribuye a subrayar la dimensión del proyecto mediante un diálogo directo con la luz y la estructura, sin el cual la exposición sería algo completamente distinto. La arquitectura articula un sutil juego de luces clave para relatar los ciclos del día y la noche, así como esa génesis primordial vinculada a lo luminoso.
La cuidada disposición de las salas favorece una concentración profunda en estas dinámicas y permite diferenciar los bloques cromáticos en los que se despliega el discurso narrativo de la exposición. Hammocks (1999-2026) dialoga con la docena de obras que componen Sin título (2011-2012) para indicar que lo orgánico no solo adquiere una dimensión material y tangible. La propia morfología de las piezas suspendidas y lo plasmado en los soportes aluden de manera explícita a las formas y estructuras vivas de la naturaleza.
En el contexto de una mayor relación con lo arquitectónico, la idea de Catedral (1990-2003) emerge como una entidad infinita que abarca el ideario de la artista: una estructura que se extiende desde el subconsciente para, mediante el organicismo y el simbolismo del pelo prensado, acaparar el espacio y encarnar la noción misma de una obra de arte en continua transformación. En el tramo final, Arreios (2026), una de las producciones realizadas ex profeso para esta exposición, mantiene una relación con la escultura tradicional y su expansión hacia la instalación espacial.
Origo (2010-2017) impresiona por el intenso diálogo que entabla con el espacio interior, a la vez que remite al exterior infinito. La instalación, en la que diversas esculturas formales remiten al sentido del origen, conecta con la idea de la génesis, recurrente en el trabajo de Pessoa, y sugiere el nacimiento de algo primigenio que perdura en el tiempo. Su adaptación y renovación para la muestra encajan con la idea de que cada montaje constituye una experiencia nueva, que recomienza en cada sala y dota de nueva vida a proyectos del pasado.
No es la única obra en la que se aborda la idea de la fuente y de lo materno como origen absoluto. Metaflor/Metaflora (2005-2012) incorpora materia viva a partir de formas genésicas con las que ahonda en su contundente declaración de intenciones. Junto con el resto de las obras periféricas, que constatan estas líneas de investigación a través del vídeo o la performance, Del día o de la noche se presenta como una buena enciclopedia de la trayectoria de una artista multidisciplinar en cuya producción siempre impera lo formal para explorar las posibilidades estéticas y conceptuales que el entorno y el momento le ofrecen en cada ocasión.
Solange Pessoa. Del día o de la noche puede verse hasta el 28 de marzo de 2027 en el Centro Botín, Muelle de Albareda, s/n (Jardines de Pereda), Santander (España).

