ESCULTURAS ESTADOUNIDENSES ENTRE CONTROVERSIAS EN LA BIENAL DE VENECIA

Sin postulación formal, sin galerías y con financiación incierta: el artista que representa a Estados Unidos en Venecia explora la transformación de la materia y el paisaje americano.

mayo 20, 2026
Violeta Méndez
Por Violeta Méndez
ESCULTURAS ESTADOUNIDENSES ENTRE CONTROVERSIAS EN LA BIENAL DE VENECIA
Pabellón de Estados Unidos, Alma Allen: Call me the Breeze. 61.ª Exposición Internacional de Arte In Minor Keys – La Biennale di Venezia. Foto: Andrea Avezzù. Cortesía: La Biennale di Venezia

Aunque sin una financiación clara a 10 días de su inauguración, el Pabellón de Estados Unidos presentó la obra del escultor Alma Allen (Utah, Estados Unidos, 1970) en la 61.ª Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia. La muestra, titulada Call Me the Breeze, "explora el concepto de elevación, tanto como manifestación física de la forma como símbolo del optimismo colectivo y la autorrealización", según explicó La Biennale di Venezia.

 

La financiación del proyecto estadounidense no siguió el mismo esquema que en ediciones anteriores. A diferencia de los numerosos patrocinadores que respaldaron públicamente el pabellón de Jeffrey Gibson en 2024 —entre ellos las fundaciones Ford y Mellon—, ninguna organización ni individuo declaró intenciones de financiamiento directo con la exposición de Allen. Según informó Hyperallergic, el gobierno de Estados Unidos aportó 375.000 dólares, pero el costo total del pabellón superaba ese monto: el de Simone Leigh en 2022 costó cerca de 7 millones de dólares y el de Gibson superó los 5 millones. Para cubrir la diferencia, American Arts Conservancy (AAC), la organización sin fines de lucro a cargo del proyecto, recaudó fondos a través de su sitio web, donde cualquier persona podía donar un mínimo de 100 dólares.

La selección de Allen también fue atípica. Según Hyperallergic, el Departamento de Estado, tras asumir el control del proceso de selección después de los recortes de Trump al Fondo Nacional para las Artes, impuso restricciones a políticas de diversidad e inclusión y exigió que las propuestas promovieran el "excepcionalismo americano". La primera dupla elegida —el escultor Robert Lazzarini y el curador John Ravenal— nunca llegó a concretarse por el colapso de un acuerdo de financiamiento con una universidad. En noviembre de 2025, el curador Jeffrey Uslip contactó directamente a Allen —sin que este hubiera presentado ninguna propuesta formal, como marca la tradición— y el artista aceptó rápidamente, pese a no conocer a Uslip previamente. La decisión tuvo un costo: sus dos galerías representantes, Olney Gleason y Mendes Wood DM, le pidieron que rechazara la comisión y, ante su negativa, lo retiraron de sus listas de artistas. Aun así, dos semanas antes de la apertura, el curador Jeffrey Uslip declaró a CNN: “Es la exposición que con mayor fluidez he curado en 30 años”.

 

Las esculturas biomorfo-abstractas de Allen están inspiradas en los paisajes naturales de América. El trabajo combina métodos preindustriales de talla y modelado manual con tecnología avanzada. El artista utiliza materiales locales como la madera de nogal americano con nudo o la roca volcánica de cantera verde para crear un corpus de obra "que pone de relieve la transformación alquímica de la materia: los estratos de roca en bruto parecen suavizados con el paso del tiempo", afirma la Biennale di Venezia.

 

Para Allen, "las esculturas están a menudo en plena acción: se van, parten o interactúan con algo invisible. Aunque parezcan objetos estáticos, en mi mente no lo son. En mi mente, forman parte de un universo mucho más vasto", compartió en sus redes sociales en diálogo con Perrotin. Call Me the Breeze busca reivindicar un arte alocéntrico y encarnar un estado de alteridad, ingravidez y libertad de pensamiento.

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