POST–HUMANISMO Y COLABORACIÓN. ENTREVISTA A TRINIDAD METZ BREA

Por María Galarza

La artista argentina Trinidad Metz Brea forma parte de la edición 2023 de Pinta Miami, dentro de la sección NEXT que presenta artistas emergentes de Latinoamérica. En diálogo con Arte al Día, explora las contradicciones y desafíos de nuestro presente y cómo eso es semillero para crear sus esculturas, murales y figuras post-humanas.    

POST–HUMANISMO Y COLABORACIÓN. ENTREVISTA A TRINIDAD METZ BREA

En tu obra se destaca la relación entre tecnologías y códigos en diferentes tiempos y comunidades. ¿Cómo exploras esa relación? ¿Qué opinás sobre el papel de la tecnología en la creación artística contemporánea?

 

Personalmente, me interesa tomar oficios o técnicas tradicionales y traducirlas o cruzarlas con nuevas tecnologías, lo cual se hace evidente en los bronces y murales (piezas que traje para PINTA Miami). Así como investigo la hibridación entre lo tecnológico con lo tradicional, lo hago con varias categorías que se suelen percibir como esferas separadas, volviendo sus límites más porosos. Mostrar que los binomios como virtual y físico, orgánico/ sintético, f/m (Femenino/Masculino), animal/humano, tradición u oficio/innovación no sólo conviven, sino que dialogan, adhiriendo más a la idea de espectro, categorías permeables que permitan pensar sistemas posgénero y posthumanos.

 

La digitalización e hiperconectividad es un reflejo de nuestra época. El mundo del 3D y las posibilidades que permiten son innovadoras a la hora de generar obras digitales o físicas y también como método de plantear o esquematizar una espacialidad. En los últimos 10 años las tecnologías de modelado, escaneo e impresión 3D se hicieron más accesibles y user friendly, lo cual abre muchas posibilidades en varios campos incluyendo el artístico. Y es algo que está en constante evolución, tanto las maquinarias como los materiales, es un campo en plena ebullición. Potenciado por el hecho de que la comunidad de personas en el universo 3D de diversas disciplinas es generosa en pos del avance colectivo, es una comunidad que no es celosa de su conocimiento y las herramientas que disponen. Quizás en un primer momento, como con toda novedad, el uso de estas tecnologías conceptualmente se centraba en el metalenguaje. Hoy el uso de la tecnología está mucho más integrado y cada vez está más presente, lo tecnológico es parte de lo que se trata, pero no el eje conceptual central. Así mismo, hay una parte muy vincular y cyborg con la tecnología a la hora de imprimir, algo relacional y sensitivo. Estas cuestiones quedan a modo de pregunta abierta a lo que engendraran los entes del futuro en tanto r.v (Realidad Virtual)., a.i. (Inteligencia Artificial) y robótica. Pero eso ya es otro tema.

¿Cuáles sentís que son tus principales puntos de partida a la hora de pensar tu obra y tu práctica artística?

 

Es distinto según la obra, que varía mucho porque las materialidades que trabajo varían mucho también. Pero por lo general empieza con una idea, concepto o imagen y se va expandiendo a partir de ahí. Suelo pasar por varias instancias de dibujo y boceto, idas y vueltas hasta llegar a una forma definitiva, e incluso en el proceso puede mutar. Encuentro que la biología y el mundo natural son grandes disparadores para mí, las formas que se encuentran en la naturaleza y las vinculaciones que se producen.

 

Gestionaste KIDZ, un colectivo artístico y autogestivo LGBTIQ+. ¿Cómo influyó esta experiencia en tu práctica artística individual? ¿Cómo abordas la colaboración y la autogestión en el ámbito artístico?

 

En las prácticas colectivas, de las cuales participé en diversos proyectos, se da algo muy hermoso y nutritivo. Donde lxs partícipes aportan un "algo" singular que se potencia en el todo. Me encuentro volviendo en búsqueda de eso en lo individual, me interesa lo transdisciplinar y generar estos cruces, en textos, música, performance, lecturas y estructuras narrativas paralelas que dan sentido a distintas realidades y maneras de percibir el mundo.

 

Esto también me permite trabajar con personas de otros campos que admiro profundamente y que si bien hablamos en otros lenguajes, abordamos las mismas problemáticas. Así me pasa con Nube, performer increíble con quien estamos armando una performance para mi actual muestra y con quien ya he trabajado. Nuestros intereses confluyen en lo cyborg, en la tecnodigitalización y el post-humanismo y eso es algo que se potencia en conjunto. Asimismo, se da con Lila Tirando a Violeta (compositora y artista sonora), con quien estoy trabajando por segunda vez y que compuso una pista para la muestra, que condensa este universo de los sonidos de la naturaleza, agua, critters, máquinas, expandiendo y agregando otra capa de sentido a el universo. O con Sofía Dourron (curadora de mi actual muestra individual en Buenos Aires, Argentina) quien con su texto agregó otra capa de significado a la muestra, generando un sendero o “desire path” en el relato de la misma.

En la mayoría de tus obras parece abrirse un portal hacia un mundo que mezcla pasado, presente y futuro… esa exploración de diversas temporalidades sucediendo a la misma vez, ¿se da forma consciente o inconsciente?

 

Es consciente, pero a la vez orgánico e intuitivo. Permite hablar de lo cíclico del tiempo a la vez que podemos imaginar otros futuros posibles. La fantasía o ficción de devenires alternativos, donde el ingenio y la ternura son catalizadores. Pienso en cuando ya no estemos que va a quedar, cuales van a ser los monumentos de nuestra civilización. Y conceptualmente también pienso las obras así, son de algún modo fábulas en las cuales se presentan ideas de ecofilia, modos de supervivencia colectiva que presenten una alternativa a la coextinción en el antropoceno.

 

Tomo de muchas fuentes, de teoría de género, posthumanismo, feminismo, antiespecismo, colonialismo, estética, ciencia ficción, historia del arte, de la naturaleza y estudios científicos, a la vez que me atraviesan las imágenes e intereses que habito. Generando un banco de referencias, o mejor dicho un archivo vivo y mutante. Para luego articular y darle cuerpo a una mitología propia, en dialogo con autores como Paul B. Preciado, Judith Butler, Rosi Braidotti, Severo Sarduy, Liliana Viola, entre otrxs.

 

Desde chica estuve expuesta al mundo de la biología, botánica, y en contacto con los animales. Pase mis vacaciones en Córdoba con mis abuelos, rodeada de todo tipo de criaturas, desde perros, conejos, gallinas, peces, pajaros, vizcachas. También, tengo como referencia a las plantas nativas, la huerta y el compost de mis veranos en la casa que mi abuelo, un sujeto excéntrico y medio doomsday prepper, llamaba su unidad funcional de vida.

 

Del anime, manga y los juegos en línea me atraen las imágenes tanto como las historias y problemas que plantean, hay algo muy humano de estos relatos que permite empatizar con los personajes más allá de bueno/malo, hay matices, se presenta una complejidad en un sentido mucho más real si se quiere y suele tener de lecciones de vida ligadas a las problemáticas contemporáneas. Hay una visión hacia un futuro a veces esperanzador, aunque caótico o postapocalíptico. Tomo referencias tanto de este universo como de la historia antigua y mitologías, imaginarios medievales, bestiarios y libros iluminados donde brota la deformidad. Creo que la idea de leer a la Historia del Arte como un gran archivo, vivo y mutable; permite que nos apropiemos de estos datos en busca de nuevas interpretaciones. Desde esta mirada trabajo con las imágenes. Tomando estas referencias, las técnicas y oficios de la tradición visual, para después traducirlo en otras claves. Además, atravesada por un uso tecnológico y un lenguaje contemporáneo en línea con el posthumanismo que da cuenta de esto.

Hay una búsqueda de la representación de memorias familiares y narrativas cotidianas. ¿Cómo influyen esas temáticas en tu trabajo y cuál es su importancia para vos?

 

Creo que me gusta la idea de jugar a construir mundos, mundos que son más que humanos, híbridos, no binarios y queer. Que a la vez puedan reflejar algo de nuestra realidad o problemáticas actuales. Lo monstruoso es un portal, es la potencialidad de un re-ensamblado social/natural, en el que no hay jerarquías.  Las obras son especies de monumentos de una civilización posthumana que oscila entre el fin del mundo, más distópico y la fantasía de la cohabitación, y distintas formas de supervivencia mediante la adaptabilidad, donde el ingenio y la ternura son puestos como catalizador. Tomando del concepto de simbiogénesis propuesto por Lynn Margulis.

 

El contexto cotidiano local y mundial nos atraviesa como individuos y como artistas. Nos encontramos frente a un cambio de paradigma que ha transformado el contexto de percepción en general y en las artes visuales en particular, tanto para los artistas como para sus destinatarixs. Este panorama presenta un desafío, las producciones estético-artísticas se insertan ahora en un ambiente hiperdatificado el cual impone una lógica de producción y recepción diferente. Creo que consecuentemente hay un replanteamiento de lo vincular, humano y de ciertos hábitos.

 

En esta edición de Pinta Miami 2023 formas parte de la sección NEXT (de artistas emergentes), ¿hay alguna búsqueda en tu propuesta? ¿Cómo creés dialoga con la de Julieta Prato y Cindy Ramírez?

 

A la feria traje varias piezas, entre ellas un mural, bajo y alto relieve, modelado e impreso en 3D y bronces que son una especie de iconos posthumanos, que dialogan fuertemente con una tradición visual.

 

En general, con los murales me interesa que el espectador pueda quedarse inmerso en la obra encontrando todas las situaciones que suceden en la escena, estas referencias y citas. Lo cual veo muy en línea con la investigación que realiza Cindy. Creo que tanto en la obra de Cindy como Julieta hay una operatoria de retomar, apropiar y traducir una historia y diversas temporalidades, conectar con eso desde nuestra contemporaneidad y sus posibilidades matéricas y lenguajes.

Temas Relacionados