¿SE RECUPERA POR FIN EL MERCADO DEL ARTE?

El mercado del arte se estabiliza, pero la recuperación sigue siendo desigual.

marzo 20, 2026
María Sancho-Arroyo
Por María Sancho-Arroyo
¿SE RECUPERA POR FIN EL MERCADO DEL ARTE?
Subasta nocturna de arte moderno y contemporáneo de Sotheby's Londres, marzo de 2026. Crédito: Rayan Bamhayan. Cortesía de Sotheby's

Cada año, el Art Basel and UBS Global Art Market Report, elaborado por la economista Clare McAndrew de Arts Economics, ofrece lo más cercano que existe a una visión macroeconómica del mercado del arte. Ningún informe puede capturar por completo un sector que todavía funciona con un alto grado de opacidad, especialmente en el ámbito de las galerías. Aun así, este estudio sigue siendo una referencia indispensable porque combina datos de subastas con amplias encuestas a galeristas y aplica la misma metodología año tras año.

 

Más que en la precisión de cada cifra, el verdadero valor del informe está en su capacidad para seguir la evolución del mercado de un año a otro. Desde esa perspectiva, la edición de 2026 sugiere que el mercado podría estar empezando a estabilizarse tras varios años de descenso.

 

Según el informe, las ventas globales de arte alcanzaron los 59.600 millones de dólares en 2025, lo que supone un aumento del 4 % respecto al año anterior. Es un cambio positivo tras dos años consecutivos de caída, aunque el mercado todavía se mantiene por debajo del máximo alcanzado a comienzos de la década. Por ello, este aumento no debe interpretarse como una recuperación sólida, sino más bien como una señal de estabilización tras un período de ajuste.

Esta modesta mejora también debe entenderse dentro de un contexto global más amplio. El mercado del arte opera hoy en un entorno marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad económica y cambios en la distribución de la riqueza, factores que influyen directamente en la confianza de los coleccionistas y tienden a hacer que los compradores sean más selectivos.

 

Una recuperación impulsada por las subastas

Uno de los aspectos más llamativos del informe es la divergencia entre el sector de las subastas y el de las galerías. Las ventas en subasta pública aumentaron un 9 %, hasta alcanzar los 20.700 millones de dólares, mientras que las ventas de las galerías crecieron solo un 2 %, hasta los 34.800 millones.

 

Esta diferencia sugiere que la recuperación no se está distribuyendo de forma uniforme dentro del mercado. Las mejoras se concentraron principalmente en el mercado secundario y, sobre todo, en la segunda mitad del año, cuando varias consignaciones importantes llegaron a las salas de subastas. El repunte, por tanto, no fue únicamente consecuencia de una mayor confianza entre los compradores, sino también del retorno al mercado de obras excepcionales. Un ejemplo particularmente significativo fue la subasta de la colección de Leonard A. Lauder en Sotheby’s Nueva York. La obra estrella de la noche fue Portrait of Elisabeth Lederer (1914–16) de Gustav Klimt, que se vendió por 236,4 millones de dólares, estableciendo un nuevo récord para el artista y convirtiéndose en el segundo precio más alto jamás alcanzado en subasta.

Este fenómeno también refleja un cambio en la estrategia de las casas de subastas. En un entorno más prudente, se han vuelto mucho más selectivas respecto a las obras que aceptan para la venta, a menudo reduciendo las estimaciones y concentrándose en artistas con reputaciones consolidadas y una base sólida de coleccionistas. En la práctica, esto significa que las casas de subastas están siendo cada vez más exigentes con lo que llevan al mercado.

 

Un mercado cada vez más polarizado

Otro patrón claro que muestra el informe es la creciente polarización del mercado del arte. En las subastas, el mayor crecimiento se concentró en el segmento más alto. Las ventas de obras por encima del millón de dólares aumentaron de forma significativa, mientras que las piezas que superaron los 10 millones registraron los incrementos más pronunciados. Esto confirma una dinámica que ya se observa desde hace tiempo: cuando aparecen obras verdaderamente excepcionales, los coleccionistas más ricos del mundo siguen dispuestos a competir por ellas.

 

La situación es muy diferente en otros segmentos. El mercado medio sigue siendo el más frágil. Las galerías con una facturación anual de entre uno y diez millones de dólares informaron de ventas estancadas o en descenso, un segmento que depende en gran medida de coleccionistas más sensibles a los ciclos económicos y a la incertidumbre financiera. Al mismo tiempo, el informe sugiere que la parte baja del mercado muestra cierta capacidad de resistencia. Las galerías más pequeñas, con una facturación inferior a 500.000 dólares, registraron algunos de los mayores incrementos agregados en ventas. Esto no significa necesariamente que todas las galerías pequeñas estén prosperando. Más bien indica que nuevos compradores y coleccionistas más jóvenes siguen entrando en el mercado en niveles de precio más bajos. Cuando las grandes transacciones se ralentizan, suele ser precisamente en ese nivel de entrada donde comienzan a construirse nuevas relaciones entre galerías y coleccionistas.

 

Estados Unidos sigue siendo el centro del mercado global

Desde el punto de vista geográfico, el informe confirma que Estados Unidos sigue siendo el principal mercado del arte del mundo, con el 44 % del mercado global, es decir, alrededor de 26.000 millones de dólares en 2025. Le siguen el Reino Unido con un 18 % y China con un 14 %, lo que significa que los tres mayores mercados concentran el 76 % de las ventas mundiales de arte. Sin embargo, estas cifras también muestran hasta qué punto se ha reforzado el liderazgo de Estados Unidos. La distancia con los dos mercados siguientes es hoy considerable y mucho mayor que en etapas anteriores, cuando Londres y China desempeñaban un papel más equilibrado dentro de la estructura global.

 

Otro informe publicado este año confirma la fortaleza del mercado estadounidense desde una perspectiva más específica. El Bank of America U.S. Art Market Report señala que Nueva York concentró el 69 % del valor global de las ventas en subasta en 2025, su cuota más alta en más de una década. El informe también destaca la fuerte mejora en la segunda mitad del año. Tras caer un 5,6 % interanual en el primer semestre, el mercado estadounidense de subastas creció un 54,1 % en la segunda mitad del año, lo que permitió que el total anual se situara un 23,1 % por encima de 2024, aunque todavía por debajo de los niveles alcanzados entre 2021 y 2023.

 

Al mismo tiempo, el mercado estadounidense ya no está concentrado exclusivamente en Nueva York. El informe de Bank of America también apunta a una redistribución interna dentro del propio país, con el coleccionismo cada vez menos concentrado en el noreste y más distribuido en regiones como el oeste o el sureste. Ciudades como Miami, por ejemplo, han adquirido una importancia creciente. Miami no es solo un centro artístico estadounidense, sino también un punto de encuentro entre coleccionistas, instituciones y galerías de Norteamérica y América Latina. Su creciente relevancia refleja la diversificación del mercado estadounidense más allá de sus centros tradicionales.

Una geografía del mercado en transformación

Aunque Estados Unidos sigue dominando, la geografía del mercado del arte está evolucionando lentamente. Francia ha reforzado su posición como cuarto mercado mundial y varios países europeos han registrado aumentos. España, por ejemplo, creció alrededor de un 5 % respecto al año anterior, mientras que Suiza y otros mercados europeos más pequeños registraron incrementos cercanos al 8 % en comparación con 2024.

 

Para los lectores latinoamericanos, uno de los aspectos más interesantes del informe es el buen comportamiento del mercado en América del Sur, especialmente en Brasil, donde los galeristas reportaron un crecimiento significativo de las ventas. Estos cambios todavía no alteran la jerarquía global del mercado, pero sí sugieren que la actividad se está dispersando gradualmente. El tamaño total del mercado apenas ha crecido en los últimos quince años; lo que estamos viendo es, más bien, una redistribución progresiva del mismo volumen de mercado entre nuevos centros y regiones, más allá de los polos tradicionales.

 

Un entorno difícil para las galerías

A pesar del ligero aumento de las ventas globales, el contexto sigue siendo difícil para las galerías. Sus ventas crecieron apenas un 2 % en 2025, una leve recuperación tras dos años de descenso. A primera vista podría interpretarse como una señal de estabilización, pero la situación cambia cuando se consideran los costes de funcionamiento. Según el informe, los costes operativos de las galerías aumentaron en promedio alrededor de un 5 % en 2025. En otras palabras, para muchas de ellas los gastos están creciendo más rápido que los ingresos. Incluso cuando las ventas mejoran ligeramente, la rentabilidad sigue bajo presión.

 

El informe identifica tres áreas donde los costes aumentaron con mayor intensidad. Los gastos de embalaje, transporte y logística subieron alrededor de un 10 %, los costes asociados a las ferias de arte un 9 %, y los viajes y alojamientos aproximadamente un 6 %. Se trata precisamente de las actividades de las que dependen las galerías para mantener su visibilidad internacional y sus relaciones con los coleccionistas.

 

Esto crea una situación difícil para muchas galerías. Participar en ferias y exposiciones internacionales sigue siendo fundamental para vender, pero el coste de hacerlo ha aumentado considerablemente. Como señalan varios galeristas citados en el informe, los gastos asociados a ferias, transporte y viajes son cada vez más difíciles de justificar frente a los ingresos que generan. La estructura misma de los costes ayuda a explicar la presión sobre los márgenes. Solo la nómina y el alquiler representan más del 40 % de los costes operativos de las galerías, por lo que incluso aumentos moderados en salarios, alquileres o servicios afectan rápidamente a la rentabilidad.

 

Este desequilibrio entre el aumento de los costes y el lento crecimiento de las ventas ha obligado a muchas galerías a replantear su modelo de negocio. Algunas han reducido su participación en ferias internacionales, otras han recortado personal y otras han orientado su actividad hacia rangos de precios más bajos, donde la demanda sigue siendo más activa. En un contexto marcado por la incertidumbre económica y financiera, los coleccionistas tienden a actuar con mayor cautela. Esto refuerza la demanda por artistas consolidados y hace más difícil para las galerías colocar nuevos nombres o artistas emergentes en niveles de precio más altos.

 

Al mismo tiempo, el informe señala una dinámica interesante: las aperturas de galerías siguen superando a los cierres. Aunque en los últimos años han desaparecido algunas galerías de alto perfil, continúan apareciendo nuevos espacios, sobre todo en el segmento más bajo del mercado. Muchas de estas nuevas galerías operan con facturaciones inferiores a los 500.000 dólares. Algunas tardarán años en crecer y otras quizá permanezcan como pequeñas empresas. Otras, como suele ocurrir en este sector, probablemente no superarán los primeros años de actividad. Aun así, desempeñan un papel importante en la renovación del ecosistema al introducir nuevos artistas y coleccionistas.

 

Esto ayuda a explicar otra de las paradojas del mercado actual. Mientras el segmento medio de las galerías sigue bajo presión, la parte más baja del mercado ha registrado algunos de los mayores incrementos en ventas. Nuevos coleccionistas siguen entrando en el mercado en niveles de precio más accesibles, incluso cuando las transacciones de mayor valor se vuelven más selectivas. El resultado es un mercado cada vez más polarizado: la actividad se concentra en los extremos, con un fuerte dinamismo tanto en las obras de mayor valor como en el nivel de entrada, mientras que el segmento medio sigue siendo el más vulnerable.

 

Estabilización más que expansión

En conjunto, los datos del informe sugieren que el mercado del arte podría haber dejado atrás su fase de caída. Sin embargo, la recuperación sigue siendo desigual.

 

El crecimiento se concentra sobre todo en la parte más alta del mercado y en un número limitado de regiones. Las casas de subastas se han beneficiado de la llegada al mercado de obras importantes y de la actividad de los grandes coleccionistas. Sin embargo, la aparición de estas grandes consignaciones no siempre responde a un mayor optimismo sobre el mercado: con frecuencia obedece a circunstancias externas, como herencias u otras situaciones que obligan a vender y que no siempre pueden posponerse. Mientras tanto, muchas galerías siguen enfrentándose a costes crecientes y a una demanda cada vez más selectiva.

 

Lo que estamos viendo, por tanto, no es una verdadera expansión del mercado del arte, sino más bien una fase de estabilización. El tamaño global del mercado ha cambiado relativamente poco; lo que sí está cambiando es la distribución de la actividad entre regiones, segmentos de precio y actores del mercado. Sin embargo, para que el mercado vuelva a crecer de forma significativa, esa redistribución no será suficiente. La expansión depende, en última instancia, de la entrada de nuevos coleccionistas. Ahí es donde se encuentra la verdadera cuestión a largo plazo.

 

Una generación de coleccionistas que desempeñó un papel clave en la construcción del mercado del arte contemporáneo durante las últimas décadas está desapareciendo gradualmente. Y aún no está claro hasta qué punto las generaciones más jóvenes se implicarán en el coleccionismo de la misma manera. Aunque la riqueza global continúa aumentando, la riqueza por sí sola no se traduce automáticamente en participación en el mercado del arte.

 

El crecimiento futuro del mercado dependerá, por tanto, menos de los récords en subasta que de su capacidad para ampliar su base de coleccionistas. Sin esa renovación, el mercado puede seguir estabilizándose y redistribuyéndose, pero difícilmente crecerá de forma significativa.

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