EL SILENCIO TIENE MATERIA: ETIOPÍA LLEVA A LA BIENAL DE VENECIA LA OBRA DE TEGENE KUNBI

La exposición propone una lectura política a través de pinturas que ensamblan textiles sagrados, industriales y domésticos en un mismo campo visual.

abril 30, 2026
EL SILENCIO TIENE MATERIA: ETIOPÍA LLEVA A LA BIENAL DE VENECIA LA OBRA DE TEGENE KUNBI
Tegene Kunbi. Sin título, 2025-2026. Óleo y tejidos sobre lienzo, 390 x 300 cm. Fotografía de Yero Adugna Eticha, © Yero Adugna Eticha. Cortesía del artista

El Pabellón de Etiopía en la 61.ª Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia presenta Shapes of Silence, una exposición de Tegene Kunbi (n. 1980, Addis Abeba), curada por Abebaw Ayalew, abierta al público del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026, en el prestigioso Palazzo Bollani.

 

Como culminación de treinta años de práctica en el estudio, la muestra explora el silencio como condición social y política a través de una nueva serie de obras que movilizan la abstracción, los textiles y el assemblage. Abordando la pintura como un archivo material estratificado, el artista concibe el silencio no como ausencia, sino como un espacio cargado de significado, moldeado por la expectativa cultural y la historia material.

El silencio como práctica social en Etiopía suele encontrar su justificación en las ricas tradiciones folclóricas del país. Dentro de estas tradiciones, el silencio ocupa un lugar ambivalente y paradójico: es alabado como virtud y, al mismo tiempo, considerado una posible falta.

 

El proverbio ዝምታ ወርቅ ነው ("El silencio es oro") presenta el silencio aconsejado como señal de sabiduría y mesura, aunque esta valoración se ve matizada por la cautela. Otras expresiones advierten que በሽታውን ያልተናገረ መድሀኒት የለውም ("Quien no nombra su enfermedad no encuentra cura") o que ካለመናገር ደጅ አዝማችነት ይቀራል ("Al no hablar, uno arriesga quedar excluido de las oportunidades").

El silencio emerge así no como una mera ausencia, sino como un espacio de contención, tensión y negociación ética. Este espacio es también profundamente político, ya que el derecho a hablar y a interpretar se distribuye de manera desigual según binarios sociales y políticos arraigados: lo masculino sobre lo femenino, el centro sobre la periferia, lo sagrado sobre lo cotidiano. Quienes se ubican en el segundo polo son despojados de autoridad discursiva, convirtiendo el silencio en una condición política en disputa.

 

En la obra de Tegene Kunbi, lo político ingresa a través de la elección material: su práctica invita estas asimetrías al campo pictórico. Sus pinturas reúnen textiles de procedencias y significados marcadamente contrastantes: telas tejidas a mano por su madre junto a textiles industriales producidos para mercados africanos; prendas sagradas utilizadas en contextos religiosos junto a materiales utilitarios destinados a colchones.

 

Apoyándose en la diversidad cultural de Etiopía, descrita alguna vez por Carlo Conti Rossini como un "museo de pueblos", Kunbi incorpora también tradiciones de tejido de distintas regiones, donde la vestimenta y el traje han marcado históricamente la autonomía cultural y política, forzando estas prácticas diversas a compartir un mismo campo visual. Cada material porta historias específicas de trabajo, creencia y posicionamiento político. Al ensamblarse sobre la superficie pictórica, estas categorías se fracturan, y la pintura se convierte en un espacio donde materiales social y culturalmente segregados se ven compelidos a la proximidad y a la renegociación.

Estas reflexiones sobre el silencio como condición jerárquica y política se extienden a la práctica expositiva misma. En los espacios de exhibición, las obras suelen estar enmarcadas por textos explicativos, etiquetas, cartelas y narrativas curatoriales que reclaman autoridad interpretativa. El lenguaje habla por la obra, mientras que lo visual y lo multimodal quedan en silencio, reforzando una jerarquía en la que la palabra escrita se erige como el principal lugar de producción de sentido.

 

Frente a este panorama, Kunbi concibe la pintura como una plataforma donde tales regímenes de silencio son a la vez representados y desestabilizados. Sus obras rechazan la concepción de la pintura como medio pasivo o puramente visual; en cambio, la pintura funciona como un archivo estratificado de trabajo, memoria e historia, operando en un registro menor en el que el silencio adquiere forma material y el sentido emerge a través de la duración, la proximidad y la presencia material, antes que de la explicación.

 

Promovida por el Ministerio de Turismo de Etiopía en colaboración con la Embajada de Etiopía en Italia, Shapes of Silence marca la segunda participación del país en La Biennale di Venezia, tras su debut en 2024, subrayando el compromiso de Etiopía con la promoción del arte contemporáneo y el diálogo cultural internacional. 

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