ARMANDO ANDRADE: “SARA FLORES PRESENTA UNA SERIE DE OBRAS QUE LLEVAN AL KENÉ A UNA ESCALA NUNCA ANTES EXPLORADA”
Desde su rol como curador del pabellón peruano en Venecia, Andrade analiza cómo la artista shipibo-konibo transforma un sistema de pensamiento visual en experiencia envolvente —y por qué ese gesto cambia la escala de lo que el arte contemporáneo puede contener.
Armando Andrade, coleccionista y curador del pabellón peruano en la Bienal de Venecia desde 2013, reflexiona sobre la participación de Sara Flores en la edición actual y el modo en que su presencia señala una apertura hacia universos aún poco explorados dentro del campo artístico contemporáneo. Además de su labor como promotor cultural, Andrade es director del Patronato y miembro benefactor del MALI (Museo de Arte de Lima), donde también preside las subastas.
MLH. ¿Qué significa la participación de Sara Flores en la Bienal de Venecia?
AA. La participación de Sara Flores en la Bienal de Venecia no solo representa un hito histórico en términos de representación cultural, sino también un momento decisivo en la evolución formal del arte kené. En esta ocasión, Sara presenta una serie de obras que llevan el kené a una escala nunca antes explorada.
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Cortesía de Armando Andrade
MLH. Dices que este gesto aparentemente técnico es, en realidad, profundamente conceptual…
AA. El cambio de escala es una expansión del campo de sentido. Es llevar un lenguaje que tradicionalmente ha habitado el cuerpo, el textil o el objeto hacia un territorio donde se vuelve envolvente, casi arquitectónico, obligando al espectador a entrar en él, a ser contenido por su lógica.
MLH. El Kené ha sido un arte ignorado ¿cómo se percibe hoy en día?
AA. En términos de evolución formal, este desplazamiento implica una transformación sustancial. El kené deja de ser percibido únicamente como patrón o superficie decorativa para afirmarse como sistema de pensamiento visual. La ampliación del formato permite que sus ritmos, tensiones y simetrías respiren de otra manera; revela estructuras internas que, en escalas menores, permanecían latentes o invisibles. Es, en cierto sentido, una operación de revelación.
MLH. ¿Esta expansión del formato también podría leerse como una metáfora de la Amazonía misma?
AA. Durante siglos, la Amazonía ha sido percibida desde la distancia, reducida, interpretada como periferia. Ampliar el kené hasta dimensiones inéditas invierte esa lógica y lo que antes era considerado marginal se vuelve dominante, ocupa el espacio central y redefine la escala de la experiencia. Ya no es el espectador quien observa una cultura sino que es la cultura la que lo envuelve, lo mide, lo sitúa.
MLH. Hay además un cambio en la mirada sobre la Amazonía…
AA. Hay una Amazonía que deja de ser paisaje para convertirse en estructura de pensamiento, que no se reduce a su representación, sino que propone una forma distinta de habitar el mundo interconectada, rítmica, consciente de las relaciones invisibles que sostienen la vida. Así, la evolución formal del kené en la obra de Sara Flores toma posición. Una expansión que no responde únicamente a la lógica del arte contemporáneo global, sino que introduce en él otra escala de comprensión, una en la que el arte no se separa de la vida, sino que la contiene y la expresa en toda su complejidad.

