LAS INDAGACIONES EN LA CERÁMICA DE CARLOS RUNCIE TANAKA EN EL SPECIAL PROJECT DE PINTA LIMA

“Repetir y dominar la forma, haciendo esferas de arcilla, es como elevar una plegaria sin principio ni final en el tiempo. Cuando miro, escucho una música lejana” -Carlos Runcie Tanaka (Una Parábola Zen y Diez Pequeñas Historias, 2007)

abril 22, 2026
María Laura  Hernández de Agüero
Por María Laura Hernández de Agüero
LAS INDAGACIONES EN LA CERÁMICA DE CARLOS RUNCIE TANAKA EN EL SPECIAL PROJECT DE PINTA LIMA
Carlos Runcie Tanaka (Lima, 1958–2025). Sin título (Intervención en el desierto Km. 40 carretera Panamericana Sur). Fotografía: Javier Silva Meinel

Fundación Pinta, la galería Henrique Faría y el estate de Carlos Runcie Tanaka presentan el Special Project en Pinta Lima dedicado a Carlos Runcie Tanaka (Lima, 1958–2025), un artista cuyo trabajo desde la cerámica, en encuentro con la tradición prehispánica y los soportes de la instalación, son un referente fundamental para la historia del arte peruano y latinoamericano. 

 

Este proyecto reúne una serie de obras que dan cuenta de la persistencia en el oficio y la búsqueda constante del dominio de la forma de la esfera de arcilla. Se trata de un grupo de obras realizadas por el artista entre 2001 y 2007. 

Un enorme cangrejo trabajado en cerámica gres se ubica a la entrada de su casa taller en el distrito limeño de Surco. Esos cangrejos -criaturas humildes, persistentes-, aparecen constantemente en sus instalaciones, se volvieron signos de una condición humana errante, frágil, pero obstinada.

 

Runcie Tanaka desarrolló a lo largo de su carrera un lenguaje propio. Su obra está influenciada por los paisajes costeros, su herencia familiar y las culturas precolombinas. A diferencia de propuestas más narrativas o abiertamente políticas que marcaron a los artistas de su generación, su obra -que empezó en los años ochenta, cuando decidió renunciar a la carrera de Filosofía que estudiaba en la Pontificia Universidad Católica- se caracteriza por invitar a la contemplación. Sus piezas buscan una experiencia sensorial y silenciosa, donde la repetición de formas y el uso del espacio generan atmósferas de calma y tensión a la vez.

 

El artista fue alcanzando un creciente reconocimiento y sus obras viajaron por bienales y museos. Su taller era para él un espacio de recogimiento. “Recuerdo que uno de mis maestros japoneses tenía siempre una ofrenda para el kami sama, el señor del fuego, un maravilloso término japonés. Al principio, cuando se es joven, uno piensa que está luchando contra él, después te das cuenta de que estás luchando junto a él para conseguir algo”, declaró en una de sus últimas entrevistas. En una época marcada por el ruido y la velocidad, la obra de Carlos Runcie Tanaka permanece como un genuino aporte a la frágil y consistente belleza surgida de la arcilla y el fuego.

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