LA IMAGEN DE OTRO MUNDO SE FORMA VIBRANTE: CINCO ARTISTAS PERUANAS EN PINTA LIMA 2026
Vásquez, Rodrigo, Másquez, Verovcha y Yone Makino transforman una sala en un organismo vivo. Un Special Project que cuestiona qué significa hacer arte en el Perú de hoy.
El cuerpo se posiciona como eje transversal. Lo decorativo, lo femenino y lo popular emergen como herramientas fundamentales para presentar un mapa actual. La imagen de otro mundo se forma vibrante. Este abril, Pinta Lima 2026 presenta, junto a sus curadoras Florencia Portocarrero e Irene Gelfman, un Special Project que expone la escena artística contemporánea peruana desde el trabajo de cinco artistas jóvenes: Elizabeth Vásquez, Fátima Rodrigo, Pierina Másquez, Verovcha y Yone Maquino.
La sala fue transformada en un lugar habitable para el espectador, quien deberá recorrer todo el espacio para poder dar una comprensión total a lo que se está exhibiendo. Las obras de las artistas, aunque diversas y producidas de manera individual, cobran en la muestra una dependencia la una de la otra; son mapa de lo que ocurre en el contemporáneo Perú. La sala es cuerpo activo, el espectador es cuerpo activo, la obra es cuerpo activo.
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Pinta Lima, Casa Prado
Lo híbrido resulta absolutamente necesario para situar un escenario común. "Más que presentar un panorama homogéneo, la exposición articula un conjunto de prácticas que, desde la diversidad de medios, comparten una sensibilidad común en la que la materialidad ocupa un lugar central", explicó Portocarrero en conversación con Arte al Día.
La selección reúne a cinco artistas nacidas después de los años ochenta, con proyección internacional y activas en la escena local, que vienen redefiniendo los lenguajes y problemáticas del arte contemporáneo en Lima. En palabras de Gelfman: "el trabajo de estas cinco artistas, con clínicas muy diferentes, cuestiona la noción de arte y artesanía, repiensa el valor y el lugar que ocupa el arte peruano y pone en jaque ciertas terminologías arrastradas desde el modernismo: el lugar que ocupó el arte latinoamericano como algo siempre menor o en copia de".
Lo interdisciplinario en sus prácticas —ninguna se ciñe a un único medio— permite activar la materia como campo de pensamiento. Las obras dejan de ser objetos autónomos para convertirse en espacios de diálogo.
Pierina Másquez Limo (Chiclayo, 1993), a través del textil, la cerámica, el dibujo y la pintura, aborda las relaciones entre cuerpo, deseo y organización colectiva desde una experiencia atravesada por la migración interna, la memoria obrera y el trabajo doméstico. Fátima Rodrigo (Lima, 1987) trabaja con instalación, escultura, textil, sonido y escenografía. Su práctica investiga cómo el modernismo europeo fue apropiado y resignificado en la cultura popular latinoamericana. La práctica de Verovcha (Lima, 1994) explora el cuerpo como un vehículo poroso que desestabiliza la ilusión de separación, situándose entre forma y desborde. Su obra entrelaza pintura, textil, bordado y acciones rituales desde una sensibilidad cercana a la geometría tántrica. Yone Makino (Lima, 1997) construye desde la investigación y la interpretación de la memoria, la identidad, el paso del tiempo y la diáspora japonesa. En su pintura explora la materialidad a través de la intuición y lo gestual para generar narrativas ficcionales sobre lo cotidiano, la nostalgia de recordar y la reflexión identitaria. Elizabeth Vásquez Arbulú (Lima,1990) desarrolla una práctica artística interdisciplinaria basada en la investigación del territorio, la cultura y sus transformaciones sociales y ambientales. Su trabajo articula medios como el video, la cerámica, la escultura y la instalación site-specific.
En el Special Project de Pinta Lima 2026 se podrá presenciar, según Gelfman, "una genealogía fundamental a la hora de trazar lo que está sucediendo en el arte contemporáneo peruano". Aquí “el cuerpo —como superficie de inscripción afectiva y política— se vuelve una clave de lectura fundamental para comprender la densidad de estas prácticas”, agregó Portocarrero. La imagen de otro mundo se forma vibrante está al alcance de un recorrido.

