EL SALVADOR DEBUTA EN LA BIENAL DE VENECIA CON PABELLÓN PROPIO
El país centroamericano llevará la obra de Oscar Molina a la Bienal, que homenajea las comunidades desplazadas y de la diáspora global.
El Salvador participará por primera vez con pabellón propio en la 61ª Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia. La exposición titulada Cartografías del desplazamiento es obra de J. Oscar Molina (El Salvador, 1971), fue curada por Alejandra Cabezas y comisionada por la Dra. Astrid Bahamond. Del 9 de mayo al 22 de noviembre podrá verse en el Palazzo Mora, que cada edición alberga pabellones nacionales y proyectos internacionales fuera de las sedes oficiales de Giardini y Arsenale.
La serie escultórica Children of the World (Niños del mundo) se encuentra en el centro de la muestra. Las figuras, que Molina comienza a trabajar desde 2019, son alargadas y sin rostro, de escala monumental. Son imágenes de la experiencia migrante, un homenaje a las comunidades desplazadas y de la diáspora global. Las esculturas indagan sobre la condición ontológica, las incertidumbres de cruzar fronteras.
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Oscar Molina. Children of the World en la Sala Nacional Salarrué, San Salvador, 2024. Foto © Estudio J. Oscar Molina
“El desplazamiento suele entenderse como una ruptura ligada a un momento singular: la partida, la pérdida, el cruce. Children of the World propone una lectura diferente. En la práctica escultórica de J. Oscar Molina, el desplazamiento se despliega como una condición sostenida —una que reconfigura la manera en que los cuerpos se relacionan con el espacio, la memoria y el tiempo mucho después de que el movimiento ha ocurrido. Las obras aquí reunidas no documentan travesías; materializan lo que permanece”, explicó Cabezas.
“Ser un artista salvadoreño-estadounidense en Venecia es un honor, pero también una responsabilidad. Llevo conmigo las historias de mi pueblo y las luchas interconectadas de las comunidades desplazadas del mundo”, manifestó Molina y recuperó el Ministerio de Cultura del Gobierno de El Salvador.
El artista salvadoreño creció en la zona del Golfo de Fonseca durante la guerra civil, rodeado por el conflicto y el desplazamiento. Emigró muy joven a Estados Unidos. Su práctica multidisciplinaria abarca la escultura, la pintura, la instalación y el arte público. Su obra, que aborda temas como la diáspora, la memoria y la pertenencia, no solo reflejan su experiencia personal, sino una historia colectiva.
Aunque el país había participado como parte del Instituto Italo-Latinoamericano (IILA), esta será el debut oficial de El Salvador con pabellón propio.

