"CONMIGO NADIE PUEDE": EL PABELLÓN BRASILEÑO EN VENECIA ENTRE ESPIRITUALIDAD, HISTORIA Y NATURALEZA

Curada por Diane Lima, la muestra reúne por primera vez a Adriana Varejão y Rosana Paulino para reescribir las heridas del colonialismo.

abril 22, 2026
"CONMIGO NADIE PUEDE": EL PABELLÓN BRASILEÑO EN VENECIA ENTRE ESPIRITUALIDAD, HISTORIA Y NATURALEZA
Fotografía de grupo de Rosana Paulino, la comisaria Diane Lima y Adriana Varejão, de izquierda a derecha, participantes en el proyecto curatorial «Comigo Ninguém Pode» para el Pabellón de Brasil en la 61.ª Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia. 17/01/2026 © Igor Furtado / Fundação Bienal de São Paulo

La Fundação Bienal de São Paulo anunció el proyecto curatorial del Pabellón Brasileño en la 61.ª Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia. Titulada Comigo ninguém pode, la muestra está curada por Diane Lima y reúne, en un diálogo sin precedentes, a las artistas Rosana Paulino (São Paulo, 1967) y Adriana Varejão (Río de Janeiro, 1964), quienes ocuparán todo el Pabellón Brasileño a partir de mayo de 2026. La exposición adopta un enfoque instalativo que desafía la arquitectura moderna del edificio, con un diseño expositivo desarrollado por Daniela Thomas en diálogo con las artistas y el equipo curatorial.

 

Tomando como punto de partida y estado de ánimo las características sincréticas y ambiguas de la planta conocida popularmente como comigo-ninguém-pode —una especie que, debido a su toxicidad, se ha convertido en símbolo de protección y resiliencia—, el proyecto invita al público a una experiencia sensible que propone nuevas formas de percibir las relaciones entre la naturaleza, la historia y la espiritualidad.

Rompiendo con la linealidad del tiempo, la exposición reúne obras históricas de más de tres décadas de producción de ambas artistas, en las que las dos abordan las heridas y traumas coloniales, a la vez que destacan cómo esta reescritura de la historia también se manifiesta a través de procesos de metamorfosis y del diálogo con la actuación de las materialidades en el espacio.

 

Comigo ninguém pode proviene del nombre en portugués de la planta conocida en español como difenbaquia o caña muda (Dieffenbachia), especie ampliamente utilizada frente a casas o puertas en Brasil como símbolo de protección espiritual y resiliencia ancestral. El título remite también a un dibujo de la serie Senhora das plantas [Señora de las plantas] de Paulino. Por su parte, Varejão utiliza la pintura para simular distintas materialidades —como el concreto, la carne, la talla barroca en madera y la cerámica—, culminando en el elemento botánico.

"El proyecto nos invita a conectarnos con una frecuencia que abre la posibilidad de ver lo trascendente en lo visible. Al evocar esta energía, Comigo ninguém pode reflexiona sobre las manifestaciones de la fe y la espiritualidad en la cultura brasileña, destacando su estrecha relación con la naturaleza, con dimensiones más que humanas y, sobre todo, en la construcción de un imaginario colectivo complejo", afirma Diane Lima.

 

"En obras como Aracnes y Ninfa tecendo o casulo [Ninfa tejiendo el capullo], vuelvo a la imagen de la mujer negra como tejedora de vida y memoria, aquella que extrae de su propio cuerpo el material para sostener la continuidad. Son obras que afirman la fuerza de la reconstrucción, de la sutura y de la permanencia frente a la violencia histórica", señala Paulino.

"Estoy trabajando intensamente en muchas obras nuevas para el Pabellón, concebidas en diálogo directo con la arquitectura del edificio. Las pinturas se distribuyen de maneras impredecibles a lo largo del espacio, adquiriendo un carácter instalativo y convirtiendo al edificio en parte activa de la obra", comenta Varejão.

 

El enfoque curatorial fue diseñado para enfatizar los diálogos que atraviesan las prolíficas carreras de ambas artistas. Las obras fueron seleccionadas a partir de las superposiciones, tensiones y similitudes simbólicas, cromáticas, materiales e iconográficas que conforman este repertorio histórico y cultural nacional. "Creo que Brasil se verá como reflejo y como sombra en el espejo, un autorretrato pintado con conversaciones sobre la carne, la naturaleza y la fe", añade Diane Lima.