CUBA PRESENTA “HOMBRES LIBRES” EN LA BIENAL DE VENECIA
El artista cubano Roberto Diago presenta una instalación escultórica que convierte la cicatriz en emblema de identidad y la precariedad en acto de soberanía.
Hombres Libres es la propuesta de Roberto Diago para el Pabellón de la República de Cuba en la 61 Exposición Internacional de Arte - La Biennale di Venezia. Cuenta con el curador Nelson Ramirez de Arellano Conde y el comisionado de Daneisy García Roque. El proyecto, que podrá visitarse del 9 de mayo al 22 de noviembre, es un recordatorio perpetuo de que la libertad no se da, se conquista; no es un estado pasivo, sino una práctica continua, una tensión constante que exige mantener viva la memoria y la dignidad intacta.
La instalación Hombres Libres consiste en un grupo de esculturas (cabezas) de diversas dimensiones que avanzan hacia el espectador, recibiéndolo y confrontándolo. Muestran cicatrices que se alzan en relieve sobre metales oxidados, madera, plásticos y materiales recuperados, un recuerdo táctil que se niega a ser aplastado por el olvido. En esta poética, la libertad no implica ocultar una historia de dolor bajo el maquillaje de la asimilación, sino exhibirla como una medalla.
Esta recuperación comienza en la propia epidermis de la obra, confrontándonos con la piel negra no como una superficie lisa y dócil, sino como un mapa geográfico de trauma y resistencia. La cicatriz se convierte así en una afirmación de identidad: la prueba irrefutable de haber sobrevivido al castigo y de que la carne, aunque marcada, sigue siendo soberana.
Desde esta perspectiva, el concepto de «hombre libre» trasciende la definición legal de alguien sin ataduras. Para Diago, una persona libre es aquella que tiene el valor de reconocer sus marcas, dignificar su precariedad y mantener la mirada fija ante una historia que intentó borrarla. No representa a las víctimas, sino que construye una genealogía de supervivientes que se han coronado a sí mismos.

