MARTÍN BOLLATI Y LA NOCIÓN AUTORAL EN LA EDICIÓN, LA CURADURÍA Y LA FOTOGRAFIA
Artista, editor, tallerista y galerista. Depende del “sombrero” que utilice, Martín Bollati ocupa distintos lugares dentro del campo de la imagen. Fundó ATLAS, librería y galería especializada en fotografía, imagen, diseño y arquitectura, y SED Editorial.
Desde que abrió hace más de un año en el barrio porteño de La Paternal, en ATLAS se organizaron exposiciones que siempre se centran en el libro. Su fundador y director, explica que ese es el objeto desde el que parte el pensamiento crítico del espacio. Y a partir de ahí se acerca a la fotografía y otras visualidades para desarrollar proyectos que vinculan exhibición, edición y circulación de imágenes. ATLAS tiene un programa expositivo, presentaciones de libros y encuentros con artistas y editoriales.
ATLAS, también, será la sección editorial de la próxima edición de BAphoto, que presenta dos recorridos complementarios de librería y exhibiciones de obras y libros. En diálogo con Arte al Día, Martín Bollati adelanta las joyas a descubrir en la feria y su visión detrás de los proyectos que lleva a cabo.
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Foto: Javier Agustín Rojas
¿Nos podrías contar de qué se trataron las exposiciones que sucedieron en Atlas? ¿Y cómo se vinculan con lo que van a presentar desde Atlas en Pinta BAphoto?
La primera exposición con la que inauguramos el espacio ATLAS fue una retrospectiva de un fotógrafo finlandés, Henrik Malmström, que vive acá en Buenos Aires hace unos diez años. Hicimos una retrospectiva editorial de su trabajo, que lleva publicados alrededor de 35 libros. Para Pinta BAphoto vamos a llevar una colección de ediciones especiales de sus libros, algunos con fotografías firmadas y otro que funciona como una especie de libro-portfolio.
Después hubo otra exposición que hicimos en conjunto con Carmen Araujo, la galería de Venezuela, que fue una retrospectiva editorial del fotógrafo mexicano Alejandro Cartagena. En el último año su obra tomó mucho vuelo porque tuvo una retrospectiva grande en el MoMA. Cartagena, además, es un gran investigador y fotógrafo y centra mucho su práctica en el desarrollo de libros. Para Pinta BAphoto estaremos llevando algunas piezas de la retrospectiva editorial que hicimos, entre ellas, obras de la serie Carpoolers, una de las más reconocidas de su trabajo.
También va a haber una mesa vinculada a Ediciones Réplica, de Arturo Salazar y José Ruiz, de Colombia. Se centran en la recuperación y reinterpretación de archivos fotográficos. De ellos vamos a tener el catálogo editorial de Ediciones Réplica y, a su vez, obra y una publicación especial que hicieron para su exposición en Atlas, que se llama Acción diferida. Es una especie de libro-objeto, algo que funciona casi como un libro a control remoto. Una pieza que se hizo específicamente para la exposición en Atlas y que ahora continúa su recorrido como edición.
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Foto: Javier Agustín Rojas
¿Cómo se pensó la propuesta editorial de la feria?
El espacio está dividido en dos partes. Una son las mesas expositivas y otra es la librería. En Atlas somos librería y galería, y nuestra parte de librería tiene curaduría muy fina. En BAphoto va a haber una selección reducida de editoriales que vamos a tener a la venta como parte del catálogo de la librería. Vale la pena destacar a Nobody Books (UK), Loose Joints (FR), MACK Books (UK), Outer Space Press (GE), FW Books (NE), Pseudo Editions (FI), KWY (PE), Lovely House (BR), Buen Lugar (CH) , Selo Turvo (BR), Metaninfa, La Balsa, Asunción y SED Editorial.
En las mesas, a su vez, habrá una representación de algunas de las muestras de Atlas. Además de las mencionadas anteriormente, va a haber una mesa de Maxi Magnano, un fotógrafo argentino que actualmente está exponiendo en Atlas. Tiene un trabajo muy lindo sobre Mar del Plata de noche, Mar del Plata nocturno.
También va a haber una mesa de Celeste Rojas Mugica, una artista chilena muy amiga de la casa. Vamos a mostrar un portfolio grande, una especie de caja editorial, que gira alrededor de un trabajo que se llama Ejercicios de aridez. Es un trabajo específico que hizo en Chile hace varios años, que mezcla poesía, investigación y fotografía aérea.
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Foto: Javier Agustín Rojas
En el centro del espacio habrá otra mesa donde vamos a compartir el primer libro publicado por Atlas. Porque Atlas, además de librería y galería, está empezando a publicar. Imagen impresa, una investigación que hizo Francisco Medail sobre el recorrido de la historia del libro de fotografía en Argentina desde 1930 a 2025. Son alrededor de 95 años de publicaciones impresas. Es un libro muy lindo y creo que bastante importante para la escena local en cuanto a historizar el objeto del libro.
La última mesa expositiva va a ser una especie de homenaje a Ricardo Jiménez, un fotógrafo venezolano, alrededor de una serie específica que terminó en un libro o, si se quiere, cuyo recorrido más importante se hizo desde el libro: Caracas en carro. Es una serie de los años 80 que consiste básicamente en fotografías de la ciudad desde un auto. Es una serie increíble. Va a estar el libro y va a haber obra vintage en la pared.
Mientras Atlas participa de BAphoto, ¿qué va a suceder en el espacio físico en La Paternal?
Va a haber una exposición retrospectiva sobre el trabajo del diseñador editorial Ricardo Báez. Para mí es el mejor diseñador gráfico editorial que existe en Latinoamérica. Se especializa en fotografía, en libros de fotografía, es curador y es editor. Vamos a tener todo un desarrollo de su trabajo, en donde trabaja mucho la historia de Venezuela y el libro de fotografía.
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Foto: Javier Agustín Rojas
¿Cómo fue que te acercaste a la edición de libros de fotografía y empezaste a establecer estos cruces entre tus distintas prácticas?
Mi práctica empieza como fotógrafo, como artista. Soy editor por un lado, porque tengo una editorial que se llama Sed, que el año que viene cumple diez años. Y en el espacio ATLAS me ocupo más de un lugar curatorial o de gestión. Tengo mi obra personal desde hace muchísimos años y siempre pensé mis proyectos como libros. Hay algo natural que se me da de salir hacia el libro.
Creo que la fotografía, por sus condiciones de reproducción, siempre estuvo y está hoy más que nunca cerca del libro, de la imagen impresa. Técnicamente hemos impreso fotos en papel. Si no es en una revista, es en un diario; si no es en un diario, es en un libro; si no es en un libro, es en un portfolio. Ahora creo que en los últimos años, por suerte, se está haciendo una revisión y una reivindicación de ese rol editorial de lo fotográfico.
¿Concebís, entonces, el discurso del libro como una evolución natural del discurso fotográfico?
Más que una evolución, te diría que nacieron juntos. Si uno piensa en algunos de los primeros sucesos de presentación de la fotografía, como The Pencil of Nature (El lápiz de la naturaleza), de Henry Talbot, una de las primeras defensas del invento fotográfico y de los usos que podía tener, esa presentación fue hecha en forma de libro. Era una especie de portfolio con algunas placas y unos cuadernillos con instrucciones sobre qué se podía hacer con la fotografía. Era un libro.
Pienso también en los cianotipos de Anna Atkins, que los puso en un libro. Hay una serie de operaciones de lo fotográfico desde el comienzo que están muy vinculadas al libro. Entonces, te diría que no es una evolución, sino que son caminos que empezaron juntos.
Hoy hay mucha experimentación, mucha editorial independiente y una especie de revolución alrededor del objeto del libro y lo fotográfico en los últimos veinte años. Está bueno mirarlo y pensarlo también en su recorrido histórico. No es algo de los últimos años que la fotografía y el libro se encuentren, pero sí creo que hay un nuevo cruce que se está dando y que es interesante.
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Foto: Javier Agustín Rojas
¿De qué manera sentís que se retroalimentan tus distintas prácticas? Entre ellas, tu desarrollo como artista, la gestión de la galería, la editorial y la librería.
Creo que la condición que unifica todos esos ítems o todos esos sombreros es la noción autoral detrás de todas esas prácticas. Yo siempre defiendo con mucha fiereza el rol autoral que tiene la edición. En general se tiende a mandar a los editores y a los diseñadores de los libros a los créditos, atrás, en letra chiquita. Tengo una reivindicación bastante opuesta.
A mí me interesa comprometerme con los proyectos que publico, meterme, modificar cosas, entender que un proyecto fotográfico es una cosa y que un libro es un proyecto del proyecto. Hay una serie de decisiones que se toman en esa traducción de una serie de fotos a un objeto libro: la materialidad, la secuencia, el formato, la idea, el título, el tipo de impresión. Estas decisiones tienen una categoría autoral a la hora de conversar con un trabajo.
Por otro lado, entender que desde la curaduría también hay un espacio autoral. Estás trabajando con otros autores, pero estás reordenando, seleccionando, haciendo recortes, enmarcando. Hacés una observación autoral sobre lo que mostrás. Quizás me interesa esa posibilidad de aplicar discurso desde diferentes disciplinas, pero siempre entendiendo que hay un espacio para comprometer la mirada.
¿Qué hace que un proyecto de libro de fotografía te interese o te convoque?
Tengo una forma de trabajar que es muy cercana a los autores. Intento trabajar con gente que me interese, no solamente por lo que produce, sino por cómo lo produce. Siempre digo con orgullo que la mayoría de los autores que entran a la editorial a trabajar terminan siendo amigos. Hay algo de ese trabajo tan cercano que me interesa y me convoca.
Pero, para sintetizarlo más editorialmente, me interesa la fotografía que sucede en el centro o la que sucede en el margen total. Lo más clásico de la fotografía o lo más experimental. Toda la materia gris que hay entre esos dos márgenes me aburre. Esa ya es una posición personal.
¿Qué encontrás en esos márgenes de la fotografía que te interesa particularmente?
Me interesa esa indefinición de qué es la fotografía o hasta dónde llega. Lo indisciplinado. Uno puede pensar la fotografía desde la pintura, desde la literatura, desde el cine. Pero también se puede hacer al revés: pensar la literatura desde la fotografía, pensar el cine desde la fotografía. En cada uno de esos movimientos la definición de la fotografía tambalea.
Y también, pensar lo fotográfico no solamente desde la toma, sino desde la circulación. La fotografía también es cómo se mueven las imágenes, no solo cómo se producen. Más hoy en día que nunca.
¿Qué hace que te convoque un libro de fotografía?
Antes que editor soy lector. Y creo que hay un problema que tiene la estructura editorial de la fotografía que no tiene la literatura en donde no se habla suficiente del lector en el ámbito del libro de fotografía.
Leemos los libros de fotografía con la herencia de los libros de literatura. Nosotros aprendemos a leer primero con un tipo de libros y de una manera, y después nos acercamos a esto. Por eso me interesan los libros que tienen una intención respecto de la lectura. Soy tallerista también y creo que los libros que más me interesan es intentar pensar las condiciones de lectura que propone ese libro y me gusta que tenga en cuenta lo que se reproduce en la cabeza del lector, que el libro intente hacer algo con quien lo lee.
Pero tampoco significa que haya que ser experimental todo el tiempo. Una posición también puede ser la clásica. Lo importante es que esas decisiones operen para que el discurso funcione o proponga una lectura en particular.

